Cierra refugio nocturno de Neuquén por alta demanda

Es para hombres en situación de calle y funciona en una parroquia. Ya no tiene camas disponibles.

NEUQUEN | 

NEUQUÉN. -El refugio “Cura Brochero”, destinado a hombres en situación de calle, desbordado por tanta demanda cerró sus puertas por tiempo indefinido como centro de pernocte, a la espera de encontrar un nuevo espacio para continuar con sus labores.  

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El sitio, que funcionaba desde julio del año pasado en la calle Antártida Argentina al 727, recibe aportes del gobierno provincial y tiene capacidad para 10 personas. Pero en la última semana hubo días en que recibieron hasta 27 hombres que buscaban espacio para dormir. Sigue en pie, en cambio, el espacio de asistencia alimentaria. 

 El centro de asistencia funciona en las instalaciones de la parroquia Inmaculada Concepción a cargo del padre Carlos Duhourq. Fue instalado en la antigua casa del párroco, que mediante una inversión del Ejecutivo provincial se modificó y adaptó para colocar 10 camas. “Cuando comenzamos era para 8 o 10 personas, en julio del año pasado, cuando estaban terminando los fríos. Pensábamos que llegado el verano esto iba a bajar, pero no fue así”, explicó.  

Duhourq dijo que con el correr de los meses más y más personas acudieron al lugar para pasar la noche, al resguardo del frío y de la inseguridad. “En la calle es más fácil comer que dormir, la gente busca el refugio para prevenir distintas situaciones, saben que si se tiran a dormir en cualquier lado se pueden levantar sin las zapatillas”, dijo el cura.

“Descubrimos la gente viene por diferentes razone. Están los que llegan por situaciones laborales, por disolución de vínculos familiares, se rompen parejas y si hay chicos, la mujer y los chicos se quedan en la casa y el hombre a la calle. No tienen donde dormir; de a poco fue subiendo. La semana pasada hemos tenido días de 27 personas durmiendo, algunos que vienen, comen se bañan y se van”, explicó. 

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Remarcó que algunos usuarios del refugio cuentan con fuentes laborales, pero el dinero no les alcanza para un alquiler y están obligados a pasar la noche en el albergue.  Por otro lado, hay familias enteras que llegan desde distintos lugares en busca de una salida laboral, pero al llegar a la ciudad se encuentran sin nada. “Hay gente que viene a ver si consigue trabajo y no puede, se desilusionan y se va. En algunos casos hacen amigos y consiguen donde dormir”, manifestó.

El desborde de demanda obligó al obispado de Neuquén a cerrar las puertas durante la noche, al menos para el refugio. El cura a cargo manifestó que “la idea es que en un plazo no mayor a los 10 días podamos encontrar otro lugar y readecuarlo”.  

Mientras tanto se continuará brindando alimentos a las personas, las puertas del recinto se abren todos los días a las 18 y el comedor se sostiene con aportes del gobierno provincial. (Redacción especial Minuto Neuquén)

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