Está postrado, sin luz ni gas y lo ayudan sus vecinos

No puede entrar al baño porque su silla de ruedas no pasa por el marco de la puerta. Pide ayuda

NEUQUEN | 

NEUQUÉN.- La bondad de sus vecinos hacen sobrevivir a Juan Carlos Jaramillo tiene 48 años, está separado, vive prácticamente encerrado porque está postrado y cada día se le cierran más los caminos para una rehabilitación.

Está en silla de ruedas desde hace dos años por un accidente automovilístico, vive solo, no tiene gas ni luz.

Su vida es rutinaria: cuando se levanta va hasta la cocina, corre las cortinas para que entre luz y se lava la cara. Abre la perilla de la garrafa y se prepara mate. Su pasatiempo es salir a regar la vereda y dialogar con algún vecino. En su casa tiene fotos y cuadros de él que muestran que su vida no siempre fue igual y que su presente poco tiene que ver con su pasado.

Antes del accidente tenía un negocio en la calle Luis Beltrán al 70, pero su discapacidad le impidió seguir con el local y ese lugar se transformó en su vivienda.

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Este hombre discapacitado vive en muy malas condiciones y si algo disimula el ambiente adverso es merced a los gestos de ayuda de sus vecinos. Debido a que su silla de ruedas no pasa por el marco de la puerta del baño, para asearse usa la bacha de la cocina o una manguera.

“Estamos preocupados, no sé cómo puede vivir así. Lo he encontrado golpeado por alguna caída. Además su casa está muy sucia. Una persona en su estado no puede vivir así”, dijo una vecina llamada Viviana Soto.

Su sedentarismo y la imposibilidad de llevar una dieta adecuada, hizo que subiera de peso. “Los médicos le dijeron que tiene que adelgazar, pero come lo que le traemos los vecinos y hay días que no come. Con esos desequilibrios es imposible que baje de peso”, añadió.

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Juan Carlos nació en San Juan, pero se crió en Río Negro. De chico pasó por varias familias. “Soy huérfano desde muy chico, me fue difícil la adolescencia. Siempre quedaba con familias ya armadas y los hermanastros no me querían mucho, me rechazaban”, relató Jaramillo. A Neuquén llegó hace más de 30 años. Tiene estudios terciarios pero no consigue trabajo.

Contó que en un principio Provincia le mandó cuidadores. “Creí que iba a estar mejor. Pero un día me descompuse y el cuidador no sabía qué hacer, otro sólo venía a dormir”, señaló según consigna rionegro.com.ar.

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