Por V. Cordero para La Prensa

El cuatriciclo, o la máquina cheta para matarse en verano

Sobre cómo se infringen las reglas a pesar de que se termine con lo más preciado: la vida.
miércoles, 24 de enero de 2018 · 13:19

EDITORIALES.- Los cuatriciclos transitan (nunca mejor dicho) por una autopista de falta de reglas, normas, sanciones, es decir, son armas de cuatro ruedas en manos de un montón de descerebrados que insisten en sentirse un mes al año, competidores de fórmula uno o los ganadores del rally Dakar.

 Y les da igual, vea, yo que habito en una playa cercana al último accidente, los veo pasar sin casco, el idiota del papá adelante y detrás un chico de pocos años también sin casco y cruzando bocacalles, entrando a la playa en zonas prohibidas, corriendo carreras en calles asfaltadas.

Me imagino que el padre de Franco Catanzaro, que tenía siete años, que iba en un cuatri más pequeño que fue embestido por otro más grande que manejaba un  joven de 23 y que murió, no debe tener tranquilidad de conciencia al haberle regalado a su hijo un aparato con el que podía matarse.  

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Pero da igual, como esta fiebre de motor sobre ruedas todo terreno se da en sitios de los llamados exclusivos, todo vale, la policía busca ovnis, Seguridad Vial hace estadísticas de la cantidad de coches amarillos que entraron a la ciudad y así, porque algunas normas hay, pocas, pero las hay, como lo del casco obligatorio.

¡Pero cómo van a usar casco con lo "facheros" que se ven bronceados y con el pelo al viento, por favor! Y de los menores ni hablemos.  La Provincia por decreto puso desde enero un nuevo marco regulatorio para estos que hasta hoy eran vehículos rurales, pero hace básicamente pie en lo formal como tipificación y burocracia fiscal. Ante la muerte de Franco, un funcionario municipal de Pinamar dijo que "nosotros controlamos pero cuando entran a los médanos no se puede hacer nada".

 Mire señor, el "No se puede hacer nada" corre por su cuenta, porque la policía tiene cuatriciclos con los que acceder a esa tierra de nadie y controlar, otra cosa es que quieran hacerlo. A propósito con el sitio donde ocurrió el accidente el fin de semana, por un extraño pacto entre el intendente del Partido de la Costa y el de Pinamar, corrieron la frontera de un sitio llamado Costa Esmeralda, que por catastro pertenece a La Costa, pero como los ex funcionarios kirchneristas que lo inventaron y lo habitan junto a otros afortunados millonarios, preferían que fuera Pinamar porque es más "cheto", corrieron el linde municipal así pertenece a los dos distritos. Y después queremos que controlen los cuatriciclos.

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Nadie investiga nada, a nadie le preocupa nada, pero cada rato lloran un muerto por accidentes con estos vehículos y todo sigue igual. Negocios por todos lados, lobbies de empresas, presión de gente poderosa, necesidad de status, todo al mejor postor y a la fiesta, como no podía ser de otra manera, esta la muerte como invitada de honor. Hagan lo que quieran, pero después no se lamenten.

 

V. CORDERO