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"Pasé noches en el hospital porque mi mamá no tenía dónde dejarme"

Sorprendió a todos la historia de vida de este famoso que la rompe en uno de los programas éxito de Telefé
"Pasé noches en el hospital porque mi mamá no tenía dónde dejarme"
domingo, 03 de septiembre de 2017 · 00:00
BUENOS AIRES.- Sorprendió a todos la historia de vida de este famoso que la rompe en uno de los programas éxito de Telefé, que contó la dura infancia que tuvo que vivir. "Pasé noches en el hospital porque mi mamá no tenía dónde dejarme" confesó Roberto Peloni, uno de los cómicos que trabaja en Morfi.

"Pasé noches en el hospital porque mi mamá trabajaba ahí y no tenía dónde dejarme", contó Roberto Peloni (36), al ser consultado sobre por qué había elegido una guardia como escenario del unipersonal que realiza en el Maipo Kabaret, Pelonintensivo. El actor, que se hizo popularmente conocido por ser uno de los humoristas que acompaña a Gerardo Rozin en Morfi, todos a la mesa, habló con Teleshow sobre su infancia, en la que "no se pensaba en el futuro, sino en qué comer al día siguiente" y sobre cómo la actuación llegó a su vida (para quedarse) como una revelación, luego de que un amigo mencionara la palabra "teatro".

Pero él contó su dura historia de vida donde toda su familia trabajaba en el hospital Evita de Lanús. "Mi mamá todavía trabaja ahí, yo estudie enfermería y siempre mucha de mi familia trabajó allí: papá camillero, abuela cocinera, tía enfermera. Cuando mi papá falleció, uno de los primeros trabajos de  mi mamá fue cuidar enfermos allá", dijo.



Además, recordó su vida en ese momento, donde el nosocomio era como un segundo hogar: "Con mi primo pasábamos noches en el hospital porque no tenían donde dejarnos. Dormíamos ahí, para nosotros era la gloria, nos conocían todos, nos mimaban, nos daban de comer, en esa época era una comida barbará: pollo, flan, manzana asada, ensalada. El lugar está muy relacionado conmigo".

Las noches del actor con su primo en el Evita son solo una parte de su infancia que aunque fue dura, en ese momento no la vivió así: "Cuando uno es chico ve todo con felicidad, de más grande vi que había sido difícil, porque mi casa era muy humilde, mi mamá se quedo viuda cuando yo tenía siete años. Las cosas costaron mucho, pero rescato el ejemplo de mi madre cuyo único recurso era su capacidad de trabajo".

En esa época, mientras todos los chicos llegaban del colegio, merendaban y hacían la tarea con su mamá, él se quedaba solo, asumiendo responsabilidades del hogar: "Tenía la llave, usaba la hornalla, ahora pienso y me doy cuenta que era muy chico. Éramos un equipo de dos, una mujer que había enviudado con treinta y pico de años y un nene, había que salir adelante. No lo viví con tristeza o con presión, eso me hizo ser quien soy hoy".

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