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Marsans podría levantar su reclamo ante el CIADI

El litigio judicial es la principal herramienta de los españoles, pero la propuesta dependerá de que el Estado se haga cargo de algunas cosas ¿De qué se trata?
viernes, 02 de enero de 2009 · 00:00
Todavía hay una línea de negociación entre el grupo Marsans y el Gobierno. A pesar de la expropiación de Aerolíneas-Austral y todo lo que ambas partes se regalaron en frases en los últimos meses. Los ex dueños de la empresa ofrecieron un nuevo trato a cambio de levantar su pedido de indemnización por u$s1.500 millones ante un tribunal internacional. El Estado argentino debería hacerse cargo de una parte de un contrato de provisión de aviones que los españoles firmaron con Airbus, que incluía la entrega de más de 30 aviones para las dos aerolíneas reestatizadas. A simple vista, parece conveniente para los dos. La Argentina se sacaría un juicio de encima, Cristina Fernández le puede mostrar al presidente ibérico Rodríguez Zapatero en su visita a Madrid en febrero que no quedan heridas corporativas abiertas y antes de fin de año llegarían los primeros aviones. Marsans se quita un poco de peso financiero. Queda por delante un detalle no menor. Convencer a Airbus del asunto.

Desde 2006 hasta comienzos de 2008, el grupo Marsans terminó de cerrar un contrato de compra de un total de 73 aviones Airbus modelos 319, 320,321, 330, 350 y 380 para sus controladas (Air Comet y Aerolíneas-Austral). Fue uno de los convenios más grandes de la historia aerocomercial, valuado en cerca de u$s7 mil millones.

Los españoles aprovecharon el mal momento de los fabricantes de aviones en el mundo y consiguieron un precio muy conveniente, con rebajas de hasta 30% con respecto a los de hoy. Se animaron al negocio porque la posibilidad de la reventa de las máquinas también puede dejarle un jugoso beneficio. Y la financiación, por aquellos días, no era tan complicada.

De los modelos descriptos, los 319, 320 y 321 funcionan perfecta mente para los vuelos de cabotaje de Aerolíneas-Austral. Son aviones que los pilotos argentinos ya conocen y tripulan. Los 330 se destinarían para los viajes internacionales.

Las negociaciones con el Gobierno se iniciaron en Buenos Aires hace unos días y continuaron en España, a pesar de la expropiación aprobada por el Congreso. Se retomarán en Madrid luego de las vacaciones de fin de año, a partir del 10 de enero, según las distintas fuentes consultadas.

“Vienen de a poco y se avanza”, dicen los informantes. Tanto en Marsans como en el Gobierno prefirieron el silencio ante la consulta de este diario.

El plan es que Marsans ceda una parte del contrato con Airbus al Estado argentino por medio de una transferencia de las órdenes de compra. Lo que atrae al Gobierno es que la entrega de esos aviones comienza este año y se extiende hasta 2014. A un precio conveniente y con una financiación también de Primer Mundo. Ni siquiera la probabilidad de un acuerdo con la fabricante de aviones brasileños Embraer le garantiza una solución tan rápida al problema de contar con una flota con un promedio de edad de 21 años, en vía de reparación. Además, de concretarse el convenio con la empresa del vecino país, habría que contabilizar un tiempo extra para la instrucción de los pilotos.

La negociación con Marsans no es simple. Resta convencer a Airbus, el tercero en discordia, de modificar uno de los contratos más grandes de su historia. A favor de un gobierno que todavía no se sacó de encima la desconfianza mundial tras el default de su deuda externa y en un marco de tiempos financieramente turbulentos.

¿Cuánto sería esto en números?

La Argentina se haría cargo de poco más de u$s1.000 millones de compra de aviones, hoy a nombre de Marsans.

La propuesta nació de los españoles, quienes, por las dudas de que no prospere, ya pagaron el depósito de u$s25 mil para inscribir su reclamo indemnizatorio ante el Centro Internacional de Arbitraje de Disputas de Inversiones (CIADI), dependiente del Banco Mundial.