Especial Minuto Neuquén

El 21F o de cómo el “Macri-Moyano” se transformó en “Macri o Moyano”

Pese a la demostración de poder del líder sindicalista, el macrismo parece convencido de que la distancia es la mejor alternativa.
El 21F o de cómo el “Macri-Moyano” se transformó en “Macri o Moyano”
miércoles, 21 de febrero de 2018 · 17:21

ARGENTINA.- Miles de personas marcharon con Moyano en el centro porteño y el 21F reflejó una coyuntura que hace poco más de dos años era impensada: El aliado sindical pasó a ser el opositor del oficialismo. El apoyo de Hugo a Mauricio que fue factor clave del triunfo en 2015, se invirtió y el duelo tuvo su primer round.

Pese a su controvertida personalidad y sus vaivenes con el poder, Hugo Moyano es, sin duda, un líder que supo cargarse al hombro las cuestiones de demanda laboral  en los últimos tiempos. Para bien o mal, fue un actor central en el entramado político argentino de por lo menos veinte años hasta esta parte.

 Entre algunos hechos a resaltar, Moyano fue quien se opuso al caudillo riojano al quedar en evidencia sus políticas neoliberales. Fue relevante colaborando con Duhalde en la recomposición de la crisis que dejó la Alianza. También ayudó a la gobernabilidad en tiempos difíciles de Néstor. Pero muerto el líder K, Moyano viró de postura, se enemistó con Cristina y protagonizó con ella muchos momentos de confrontación que incluyeron paros generales.  

 

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En ese largo devenir de disputas con la ex Presidenta, Moyano terminó en un lugar inimaginable: En una foto junto a Mauricio Macri apoyándolo rumbo a las elecciones de 2015. Ese apoyo fue tan explícito que juntos inauguraron un monumento a Perón. Esa vez llegó a afirmar que Macri había reconocido derechos a los trabajadores que el peronismo había negado. Y por esos días, Macri reconoció la lucha del líder camionero y dijo que a ambos los unía el amor por los trabajadores.

Pero como era de esperar, el romance “por conveniencia” como todos los amores pactados, terminó en ruptura y los días de idilio dieron paso al enfrentamiento. ¿Habrá sido por las crecientes críticas que Pablo Moyano lanzó al empresario en el poder?; ¿O será por la avanzada judicial y el manto de sospechas a partir del testimonio de Bebote Álvarez sobre los turbios manejos del líder cegetista en Independiente?, ¿o quizás por las acusaciones de Ocaña?, ¿o tal vez por la denuncia que lo involucra en un tema de facturación apócrifa?... No lo sabemos, lo cierto es que la dupla que ya se vislumbraba como insólita, se quebrantó para siempre.  

Lo que queda claro es que los vaivenes del sindicalista son innegables, casi tanto como la necesidad de los ciudadanos a manifestarse y demandar más de sus políticos, en un contexto golpeado por la crisis económica y un desempleo que no se logra revertir en el tiempo.  

El camionero hizo su demostración de fuerza este miércoles, atado a la compañía de los gremios kirchneristas, los grupos piqueteros y la izquierda trotskista, aliados que siempre prefirió tener en la periferia. El Ministerio de Seguridad estimó que 85 mil personas estuvieron presentes en las inmediaciones del acto. ¿Qué tan vigente sigue su poder y qué tan sensible sigue siendo en la clase media argentina el líder sindical para congelar toda la logística?

Las preguntas son dudas más que certezas. La impresión es que el desafío moyanista era tratar de convencer a la opinión pública de que, efectivamente, lo que lo motiva es la oposición a la política económica y no el cuidado de su propia situación judicial.

"Tenemos que construir soluciones todos sentados en una mesa, sin comportamientos mafiosos", dijo Macri este miércoles en una referencia elíptica y solapada hacia el gremialista.  "No tengo miedo de ir preso y estoy dispuesto a dar la vida por los trabajadores", fue la frase elegida por el líder sindical para sentar posición y responder.

Moyano afirmó tener "las suficientes pelotas" para defenderse solo  y aseguró que no está "implicado en ningún tema de corrupción.

Si hay algo que se deduce del 21F, es que el tema no se agota en un round político entre el presidente Mauricio Macri y el líder sindical Hugo Moyano. La imagen del Gobierno se debe levantarse a cualquier precio y tras este miércoles es evidente que otro juego se abre para el sindicalismo, la oposición y el oficialismo: El 2019 está muy cerca, y la meta oficialista está allí.

 

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También es perfectamente descifrable que no será tan fácil llegar al objetivo y Moyano lo dejó en claro: “Toda victoria es relativa, toda derrota en transitoria. Por eso compañeros preparemos los trabajadores cuando llegue el momento de expresar la voluntad democrática y sepamos elegir. Quienes se equivocaron reflexionen porque los gorilas nos quieren quitar la dignidad y no podemos permitirlo”.

Los dichos no fueron novedad en el oficialismo, que ya hizo su lectura anticipada. El macrismo en su análisis muestra signos de haber llegado a una radical conclusión: La pelea con su ex aliado le trae más beneficios que problemas en la actualidad, pese a todos los escollos que se puedan presentar en el camino a las urnas. 

 

Especial Minuto Neuquén

Elizabeth Potenzoni

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