Mamá prostituía a sus hijos y tenía relaciones con un pitbull

También los drogaba. Si la encuentran culpable, podría pasar hasta 60 años en prisión.
viernes, 17 de agosto de 2018 · 09:04

SAN JUAN.- Durante la mañana de este jueves, en la Sala II de la Cámara Penal, comenzará el juicio contra una mujer de 38 por abusar, prostituir y drogar a sus tres hijos menores de edad.   La fiscalía pediría hasta 60 años de prisión efectiva para la imputada, mientras que la defensa, a cargo de la abogada Filomena Noriega, solicitará que se reduzca considerablemente ese número a 10 años, informó diario El Tiempo de San Juan.  

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El caso

El caso, uno de los más aberrantes que se haya conocido en San Juan, salió a la luz en noviembre del 2017. Según el fallo del juez Martín Heredia Zaldo, esa mujer de 38 años abusó sexualmente de sus tres hijos, obligándolos a que le practicaran sexo a ella; hacía que entre ellos practicaran sexo; los prostituía en su casa y en domicilios particulares de Capital; y no tenía reparo en que la vieran cuando se hacía practicar sexo por un perro Pitbull.  

El juez Heredia Zaldo dictó un auto de procesamiento con prisión contra N.E.H. por delitos gravísimos: "Abuso sexual con acceso carnal reiterado; agravado por el vínculo en concurso ideal con corrupción agravada de menores".  A esa figura penal el juez la aplicó para los tres casos, como tres hechos distintos, ya que la investigación lo llevó a concluir que los tres menores sufrieron esos delitos. Ellos son L.F.A., de 16 años, con retraso madurativo; S.M.A., de 14 años y la nena B.L.A., de 9 años.  

Los abusos tuvieron dos escenarios, según la investigación: en el barrio en el que vivían antes y en una casa ubicada al sur de la calle Santiago del Estero, en Capital. Generalmente ocurría en horario nocturno, cuando la mujer los entregaba a sujetos a cambio de dinero.  

Todo se descubrió gracias a la intervención de los maestros de una escuela especial a la que concurre L.F.A., de 16 años. Fue cuando defecó en sus pantalones. A los maestros les llamó la atención porque él controla sus esfínteres.  Al ayudarlo, vieron que tenía berrugas en su zona anal. Entonces pidieron ayuda médica y una profesional del ECI confirmó que tenía sífilis, una enfermedad de contagio sexual.  Tras ser citado los padres por las autoridades de la escuela, el papá biológico se hizo cargo de la situación y recibió ayuda de los asistentes sociales.

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Los tres niños terminaron en la casa de una madrina, a quienes los menores le contaron todo el calvario que soportaban desde hacía años.

 Allí fue cuando se conoció que la madre obligaba a que le haga práctica anal al mayor de sus hijos; que llevaba hombres a su casa para recibir dinero a cambio de cederles a sus hijos para mantener relaciones. También los menores contaron que vieron cómo la mujer se hacía practicar sexo por un perro Pitbull.

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