Neuquén

Una terrible expresión de la violencia de género

Un comunicado de La secretaría de Derechos Humanos, sobre el asesinato cometido el 19/11 en el paraje Los Catutos, en el que la joven Marina Arriagada de 23 años fue brutalmente asesinada por su ex pareja.
sábado, 21 de noviembre de 2009 · 00:00
Frente al hecho ocurrido (antes de) ayer 19 de noviembre en el paraje Los Catutos, en el que la joven Marina Arriagada de 23 años fue brutalmente asesinada por su ex pareja, Jorge Acuña, es necesario realizar algunas consideraciones.

Como venimos expresando desde la Secretaría de Derechos Humanos y Sociales, la violencia de género, es decir la violencia contra las mujeres, no es un problema individual sino social y afecta miles de mujeres en la ciudad de Neuquén y en nuestra provincia. Esta violencia se expresa fundamentalmente dentro de los hogares, ya que el 30 % de las mujeres sufren o han sufrido violencia dentro de su pareja. Y cada dos días una mujer es asesinada en nuestro país por su pareja o ex pareja.

En este sentido, el asesinato de Marina Arriagada debe entenderse como la expresión más terrible de un fenómeno cotidiano. Pueden ser muchos los análisis que podemos hacer sobre este caso: la situación de pobreza, el hecho de que Marina haya tenido su primer hijo con sólo 15 años, y otros factores que podemos sumar a las situaciones de desprotección y desigualdad que cotidianamente sufren las mujeres, aquí, en la Provincia de Neuquén.

Desde la Secretaría de Derechos Humanos de la Municipalidad de Neuquén hemos manifestado en varias oportunidades a las autoridades provinciales la gravedad que tiene la violencia de género, solicitando que se implementen políticas públicas que den respuestas concretas a las mujeres.
 
Logramos el supuesto compromiso del jefe de la Policía Provincial para la creación de una oficina específica de atención de denuncias por violencia familiar en una de las comisarías de la ciudad, como también para la capacitación del personal de la fuerza. Pero, luego del tiempo transcurrido, no hemos tenido ninguna respuesta, sino que por el contrario, se han desmantelado las pocas oficinas que existían, y el personal policial continúa maltratando a las mujeres cuando concurren a realizar una denuncia.

No podemos dejar de preguntarnos si habrá sido así el camino que recorrió Marina antes de su muerte, un camino sin respuestas por parte de quienes tiene la obligación de dárselas.


Valeria Amstein - Directora de Perspectiva de Género e Igualdad de Oportunidades

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