Este país cuenta en su haber con impresionantes islas repartidas entre el Océano Atlántico, Índico y Pacífico. ¿Querés conocerlas?. Hoy te presentamos 4 en el Atlántico. Mirá las fotos!.
1-Islas de Guadalupe: 5 facetas del Caribe francés
Allí donde parece que no hay nada, emergen poderosamente las islas de Guadalupe, un escondite paradisíaco, con forma de mariposa conocida como Karukéra, abrazado por el océano Atlántico y el Mar de las Antillas.
En este espléndido archipiélago descansan paisajes casi intactos, pintorescos pueblecitos, interminables playas, recónditas calas, bosques tropicales, un Parque Nacional, un volcán en actividad (la Soufrière) y cascadas como las de Carbet en Capesterre que se precipitan asombrosamente ante la atenta mirada de los viajeros que se rinden a sus encantos.
Situadas a 7.000 Km. al oeste del litoral francés, entre el mar Caribe y el océano Atlántico, las Islas de Guadalupe forman un maravilloso archipiélago en el corazón de las Pequeñas Antillas.
Basse-Terre, Grande-Terre, La Désirade, Les Saintes, Marie-Galante… más que un destino, las islas de Guadalupe ofrecen 5 islas, 5 caracteres, 5 posibilidades de vivir momentos inolvidables. Cada una de las islas posee su propia historia, cultura mestizada, tradiciones y atesoran una sabrosa cocina así como parajes perfectos donde practicar una gran variedad de actividades relajantes o más deportivas (por ejemplo, submarinismo o bicicleta de montaña).
Tantas fuentes inagotables de descubrimientos, sorpresas y placer. Un destino con encanto, auténtico, exótico y con arte de vivir para un cambio de aire total.
2-Guayana: la fauna y flora más espectacular
Situada en las puertas del Amazonia, Guayana revela a los visitantes una naturaleza exuberante y una cultura muy rica. Tanto en el litoral como en el interior de la isla, los viajeros descubrirán las múltiples facetas de este increíble destino: Cayenne y su encanto criollo, la aventura espacial en el Centro Espacial de Kourou, la historia del presidio en las Islas de Salut y en Saint Laurent du Maroni, ríos majestuosos, una fauna y flora específicas en sus reservas naturales… Con 8 millones de hectáreas de bosque virgen; la mitad del patrimonio natural de Guayana está clasificado como zona protegida. El bosque de Guayana alberga más especies de aves que toda Europa, desde Laponia al Mediterráneo.
¡La mitad de la biodiversidad francesa se encuentra aquí, en Guayana! El ambiente está en su punto más álgido con el ritmo endiablado de los grupos de touloulous en las calles de Cayenne durante el carnaval. Máscaras y disfraces son los protagonistas: sus colores brillantes se funden con las antiguas casas criollas, jugando con en el efecto de luz y sombra… Bien instalado en una piragüa, será un placer pasear por el río Maroni y descubrir los paisajes y los pueblos típicos que jalonan el recorrido.
En el programa: baños en bancos de arena, caminatas en el bosque… y siempre la garantía de encontrarse con costumbres y formas de vivir que convertirán un viaje original en una aventura humana.
3-Martinica: el Caribe con acento francés
Martinica es uno de esos lugares que contribuyen a alimentar los sueños de los viajeros. Y no es para menos. La llamada “Isla de las Flores” atesora en sus 80 kilómetros de largo y 39 de ancho encantadoras playas de arena blanca en el sur y de arenas negras en el norte, tranquilas calas, espectaculares arrecifes, manantiales de aguas termales, selva, formidables gargantas… y un volcán, Montagne Pelée, que domina la isla y que a principios del siglo XX arrasó la ciudad de Saint Pierre.
Muchos dicen que su singularidad reside en sus rasgos afrancesados, pero también es indudable la belleza de su capital, Fort-de-France, -que alberga, entre otros atractivos, la escultura de la martiniquesa más conocida, Josefina, la mujer de Napoleón, la Biblioteca Schoelcher y la Catedral de Saint Louis-, los pueblos pesqueros del norte, los mercados –donde pasear se convierte en todo un gusto para los sentidos-, el Parque Natural Regional, el Istmo de la Caravelle o las destilerías de ron que fabrican este delicioso licor desde antaño.
La naturaleza, siempre generosa con Martinica, permite a los turistas practicar vela, windsurf, esquí náutico, kayak de mar, submarinismo, pesca de grandes especies, moto acuática y senderismo. ¡Un viaje para dejarse seducir por la Flor del Caribe!.
4-Saint-Martin, un destino caribeño para sentirte como en casa
Pequeña tierra de 75 km2 situada al nordeste de las pequeñas Antillas, la isla de Saint-Martin es de lo que no hay. Considerada, a menudo, el cruce de las Antillas debido a su posición geográfica, Saint-Martín es una isla franco-holandesa, cosmopolita y muy abierta a toda gente y cultura. El 80% de la población de Saint-Martín habla castellano con soltura.
Las 36 playas que bordean el litoral de Saint-Martín son el escaparate de la isla. Con la inmensidad del Océano Atlántico y el color azul del mar Caribe, las playas son el destino privilegiado de los visitantes y viven al ritmo de las estaciones.
Saint-Martin regala todos los paladares con su gastronomía mestizada, maridaje sutil combinando vanguardia y tradición. Su fama internacional nunca se ha desmentido. Acariciando las orillas de Saint-Martin, las olas del Atlántico y del Caribe son los mejores compañeros para todos los deportes náuticos, con la complicidad de los alisios.
En los variados estanques, los amantes de windsurf, kite surf, ligeros catamaranes, surf o body board podrán vivir su pasión todo el año siempre con condiciones óptimas. Lugar mágico y cautivador, Saint-Martin es una isla de contrastes. Naciones, poblaciones, idiomas, monedas, playas, restaurantes, fiestas, compras sin tasas… ¡Todo se conjuga al plural en el paraíso del “duty free”!.
Un paseo por las bellezas naturales y los atractivos de una de las provincias más hermosas del país, donde todo es posible cuando se quiere disfrutar.