Viernes 01 de Agosto de 2014
Busca
Accede a tu cuenta Registrarse
Editoriales
Publicado: 14-05-2012

Sigan participando

Sobre los opinólogos que pronostican una debacle del modelo kirchnerista.
Como la Presidenta ocupa casi todo el centro de la escena, tiene su lógica que las críticas también se centren casi exclusivamente en su figura y en el andar del oficialismo. El punto, entonces, consiste en si la cantidad y calidad de esos cuestionamientos son razonables o, más bien, el producto de que la prensa vive de las malas noticias. Si son reales, mejor. Y si deben inventarse, qué se le va a hacer.

Entre lo más destacado, se anotó la reprimenda de Cristina a algunos gremios por sus exigencias salariales. Gremios presentados periodísticamente como si fueran el sindicalismo entero. En rigor, suena contradictorio escuchar a la jefa de Estado, quien no pierde oportunidad para recordarles a los grandes empresarios que están levantándola en pala, meterse con los reclamos surgidos en las paritarias. No hay, ni en la actividad ni en las pretensiones gremiales, intento alguno de incendiarle el modelo. Nadie tiene esa capacidad, además.

Aunque entendible políticamente, fue injusto, y más al haberles dado a sus palabras sentido de factura histórica, meter a todos los dirigentes sindicales en la misma bolsa. Se cuela en el tema la interna de la CGT. Pero eso no justifica argumentos –sobre la apropiación de la renta, al cabo– que fueron y serán usados contra las necesidades de los trabajadores. Así procedió el tratamiento de los medios opositores. Y en relación inversamente proporcional, la Cristina de que se sirvieron para obturar los reclamos salariales fue ignorada, virtualmente, en su referencia directa a Macri como la Gata Flora. Siempre acerca de la calesita interminable del alcalde porteño por la administración de los subtes, la estocada presidencial lo dejó sin respuesta. Porque no la tiene y porque le faltan toneladas de calle para contestar a esa picaresca, en el orden que se quiera.

Lo cierto continúa siendo que Macri goza de una protección mediática capaz de ratificar aquello de que nunca debe perderse la capacidad de asombro. ¿Hay comparación, sin ir más lejos, entre la invisibilidad que le dispensan a su carácter de procesado en la causa de espionaje telefónico –a más de todos los expedientes que lo involucran– y el batifondo armado contra Boudou? No es cuestión de juzgar, a priori, la inocencia, culpabilidad o responsabilidad de uno y otro.

Es, solamente, tomar nota de cómo se juega. De identificar, quitándole al término su acepción de buchoneo, a los que dejan claro de cuál lugar hablan. Y a los que pretenden que hablan desde ninguno. Entre éstos también se anotan quienes intentan provocar un clima panicoso respecto de los controles de la AFIP a la compra de dólares.

Otro de los episodios apasionantes de que se valieron las “corpo”, para ejemplificar la displicencia decadente de “la institucionalidad”, fue que el candidato a ocupar el cargo de procurador general de la Nación falseó su curriculum (la inmensa mayoría de la sociedad no tiene ni idea de qué hace ese funcionario; lo cual es, por cierto, lamentable). Daniel Reposo, que de él se trata, lo desmintió. Naturalmente, no le dieron pelota. ¿Sería un tópico de primera plana si hubiera otro más escandalizante para atacar al Gobierno, agotada ya la táctica de horadar a Boudou? Quede claro que no se discute la legitimidad de hurgar en desprolijidades y sospechas mayores o menores, sino que se procura establecer la relación entre magnitud real y agrandada. Por antítesis, ¿es posible que un gobierno ultraconservador como el español estatice el cuarto banco en importancia, viniendo como viene de histeriquear porque la Argentina recuperó una empresa de bandera, y los medios argentinos de oposición ninguneen el asunto? Sí, es posible porque saben que detrás hay una maniobra bien conocida por estos lares: socializar las pérdidas privadas. Tampoco les pareció atendible que, el miércoles pasado, la Guardia de Finanzas italiana allanara la sede central del tercer banco del país, el más antiguo del mundo, el Monte dei Paschi, por un caso de especulación abusiva. Imaginemos lo que pasaría aquí
Comentarios
Minuto Neuquén no tiene responsabilidad alguna sobre comentarios de terceros, los mismos son de exclusiva responsabilidad del autor y se reserva el derecho de eliminar comentarios contrarios a las leyes de la Rep. Argentina.