Reportaje de la Semana

Horacio Lores dio detalles sobre el Proyecto de Ley sobre Muerte Digna

En qué consta, qué se debate, sus dilemas y lo que piensa el Senador neuquino en una charla exclusiva con este diario. La iniciativa ya obtuvo media sanción en la Cámara Baja.

Hemos dialogado en exclusiva con el Senador Horacio Lores sobre el proyecto que está por tratarse en la Cámara Alta sobre este tema tan polémico.
Gentilmente el importante referente político nos dio su parecer en un tema en el cual es sobrado especialista debido a su condición de profesional de la salud. A continuación, reproducimos el diálogo que mantuvo en exclusiva con Minuto Neuquén:

Senador, ¿cual es su postura con respecto al proyecto de Ley de Muerte Digna que se encuentra en tratamiento en la Comisión de Salud?

HL:
Lo que estamos tratando actualmente es un proyecto que ha venido con media sanción de la Cámara de Diputados el que propone algunas modificaciones y agregados a la muy importante Ley 26.529 de Derechos de los Pacientes en su relación con los profesionales e instituciones de salud.
La autoría del proyecto que originó dicha ley pertenece al Senador Marcelo Guinle. En cuanto a esta media sanción yo he firmado el dictámen sin disidencias y creo que en la próxima sesión se podrá tratar y seguramente aprobar dando respuesta a una sentida necesidad de gran cantidad de personas.


¿Que derechos de los pacientes pueden considerarse los principales?

HL:
Como ya está citado en la Ley 26.529 en las últimas décadas han emergido derechos tales como el de autonomía de la voluntad, el de acceso a la información clínica, a la intimidad y confidencialidad, al consentimiento informado, a la interconsulta, a tomar decisiones anticipadas y a recibir cuidados paliativos integrales.


¿La prolongación de la vida ha influido en estas nuevas concepciones?

HL:
Sin duda alguna. En las últimas décadas han cambiado los perfiles demográficos. Hoy en nuestro país la expectativa de vida promedio entre mujeres y varones es de 76 años (80 años las mujeres y 73 los varones).También cambiaron los perfiles epidemiológicos, pasando de un perfil donde predominaba la morbimortalidad por causas infecciosas a la predominancia de las enfermedades cardiovasculares y en la actualidad a la alta prevalencia del cáncer y enfermedades degenerativas.
Ello se debe a mejores condiciones de vida y al avance científico y tecnológico de la medicina.


Mucho se debate sobre cambios en la relación médico-paciente...

HL:
Ha cambiado y mucho. Hasta no hace mucho tiempo los médicos se relacionaban con los pacientes y sus familiares de una manera paternalista, a veces autoritaria. Esta relación era muy asimétrica, unidireccional y los enfermos aceptaban casi sin hablar las decisiones de los profesionales. Hoy la población se ha empoderado, está mucho mejor informada y ejerce los derechas antes enunciados. Ha cambiado la relación hacia una situación menos desigual.
También cambió la cultura de la población en relación con la información a los pacientes sobre su enfermedad. Antes era muy común que la familia le pidiera al médico que no informara al paciente de sus padecimientos, sobre todo cuando se mencionaba la palabra cáncer. Hubo pacientes que fueron operados, que recibieron tratamientos complejos y muchos que murieron sin saber que mal los aquejaba.


¿Las demandas judiciales tienen que ver con estos cambios?

HL:
Los juicios por presunta mala praxis han aumentado de una manera increíble. La mayoría no llega a la instancia de la sentencia. Terminan en arreglos extrajudiciales. Esto ha hecho que los médicos trabajen muy a la defensiva y ha encarecido la atención médica ya que se recurre en exceso al uso de métodos complementarios de diagnóstico para estar mejor protegidos. La relación médico-paciente se ha tornado de diálogo corto y de rápida derivación a los estudios complementarios y equipos médicos especializados.


Hemos oído hablar mucho de dilemas bioéticos en la medicina actual relacionados con las decisiones en la etapa final dela vida...

HL:
En efecto, en los momentos finales del proceso salud-enfermedad, cuando una persona padece un mal incurable, irreversible, con pronóstico de muerte a corto plazo se plantea cómo actuar con respecto a los denominados mecanismos de soporte vital.
Los dilemas tienen que ver con la colocación o el retiro de estos mecanismos en estos pacientes que ya no tienen posibilidad de curación o al pasaje a la instancia de los cuidados paliativos. El médico se ve enfrentado a la necesidad de tomar decisiones muy difíciles, entre prolongar la vida y evitar el sufrimiento. Lo importante es que lo haga en el marco de la ley, de conformidad con el paciente si tiene conciencia o con los familiares. Por eso es tan importante la calidad de la relación entre todos estos protagonistas.
Por otra parte, es de gran trascendencia apoyarse en los comités de bioética, que los hay en gran cantidad en nuestro país y que tienen un gran prestigio.


Una situación especial es la de las personas en estado vegetativo...
 
HL:
Exacto. Estos pacientes no tienen muerte cerebral completa con electroencefalograma plano sino que padecen la llamada muerte cortical. Pueden mantener algunos actos como respirar y tragar y hasta tener algunos movimientos mínimos, por persistencia del funcionamiento del tronco cerebral, pero no tienen conciencia, ni afectividad ni comunicación porque estas facultades dependen de la corteza cerebral y ella está irreversiblemente destruida. El dilema bioético relacionado con el mantenimiento o remoción de los métodos de soporte vital en estas personas es muy complejo y las decisiones dependen de muchos factores. Por eso insistimos en que la mayor fortaleza para sustentar las decisiones es la excelencia de las relaciones entre pacientes, médicos y familiares.



*Por Lic. Elizabeth Potenzoni para Minuto Neuquén