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Nadal cambió su look, pero no la fórmula para arrasar

El número uno del mundo aplastó al belga Christophe Rochus en su debut en el Abierto de Australia. El español lució una vestimenta que ya no deja ver sus músculos.
martes, 20 de enero de 2009 · 00:00
Parece otro Rafael Nadal en este inicio de temporada. El secreto de que su cuerpo no luzca tan tonificado radica en el nuevo diseño de su vestimenta: allí se destacan las mangas de su camiseta y predominan los colores blanco, negro y un verde fluor que lo hacen -a él, no a los músculos- más visible que nunca.

Así se presentó el número uno del mundo en el Melbourne Park para ir a la caza de uno de los Grand Slam que por ahora no brilla en sus vitrinas. "Rafa" luce, en definitiva, "más serio", como se encargó de analizar la prensa española desde que arrancó el año. Algunos, de hecho, han ido lejos para afirmar que todo se trata de una estrategia de Nike -la marca que lo viste- para irrumpir en un nuevo mercado.

Lo cierto es que, en su estreno, lo que el español no cambió en absoluto fue su tenis arrollador: lo sufrió el belga Christophe Rochus, quien se retiró de la cancha con un 0-6, 2-6 y 2-6 en contra apenas 77 minutos después de haber pisado el court central.

Nadal no cambia su esencia, que es la de un competidor nato, de un tenista que destruye a sus rivales jugando punto por punto. La de hoy fue una exhibición de talento y también de intensidad. "Rendirse nunca, 'regular' jamás", parece decir su lema.

Un pasaje del partido graficó esa sensación: cuando su rival anotó el primer game en el marcador, pasado el primer set y la media hora de partido, el público estalló en aplausos. Rochus sonrió, cómplice, sabiendo que lo que la tribuna quería era un poco más de batalla.

Su próximo rival será el croata Roko Karanusic y recién para tercera ronda se espera que tenga un encuentro exigente, ante el alemán Tommy Haas. Nadal es el número uno; pero ni por asomo, el candidato en Australia.

Difícilmente lo sea alguna vez en esta superficie, donde el año pasado alcanzó su mejor performance al arribar a semifinales, donde luego fue batido por el sorprendente Jo Wilfried Tsonga.

De todos modos, cualquiera que se le plante enfrente sabrá que deberá consumir mucho combustible para frenar a Nadal, esa máquina que nunca se detiene.

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