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Robredo gritó campeón en Buenos Aires

El español debió dejar hasta el último aliento para vencer a Juan Mónaco por 7-5; 2-6 y 7-6 (5), en casi tres horas de partido. Robredo se coronó en Argentina por primera vez.
lunes, 23 de febrero de 2009 · 00:00
Tommy Robredo se convirtió en el segundo español en anotar su nombre entre los ganadores de la actual versión del ATP de Buenos Aires detrás de Carlos Moyá (2003 y 2006) al vencer en la final al local Juan Mónaco, para agregarle un diamante más a su brillante gira sobre el polvo de ladrillo latinoamericano que culminará la semana próxima en Acapulco, México.

En un intenso partido de 2 horas y 45 minutos de duración, el español, que venía de ganar Costa do Sauipe, casi no dejó ver fisuras en su juego -como se suponía a consecuencia del desgaste- y cerró por 7-5, 2-6 y 7-6 (5) el partido que le permitió sumar el noveno título de su extensa trayectoria profesional, que comenzó en el lejano 1998, cuando tenía apenas 16 años.

Una evaluación meramente resultadista dirá que la jornada se inició y culminó con sinsabores para el público local, que se hizo esperar para ingresar a la cancha principal del Buenos Aires Lawn Tennis Club como consecuencia de la lluvia y, tras una interrupción de 1 hora y 38 minutos, regresó a las tribunas en mayor cantidad (algo más de 4 mil personas) para ver la caída del representante argentino. Fue, sin embargo, una caída en los papeles que alegró una tarde de domingo desmejorada por el clima.

Robredo, número 17 del mundo, empezó con mayor agresividad y el atrevimiento le dio dividendos: quebró una vez (en el undécimo juego) sobre cuatro oportunidades y no dio chances a Mónaco que, como contrapartida, logró buena efectividad con el primer servicio, incluso mucho más que la que había necesitado para superar a David Nalbandian el día anterior.

La cancha todavía estaba pesada por la lluvia que cayó al mediodía, pero el juego no se ralentizó en absoluto y el palo por palo le imprimió ritmo y emoción. En ese terreno también ganó el español, sobre todo a partir de los yerros de "Pico" con el revés.

El retorno a la cancha de los protagonistas, con el marcador 7-5 y 0-1 a favor de Robredo y un tiempo neto de 1 hora y 5 minutos, cambió la dinámica del partido y favoreció claramente, al menos en lo inmediato, al tandilense, que a partir del segundo game de saque del catalán logró tres quiebres consecutivos para llevarse el set por 6-2.

"Persistencia", "talento", "esfuerzo". Todos esos atributos destaca el sitio oficial del tenista español. Palabras que muy bien lo definen y que, esta vez, una simple lluvia amenazó con borrar por completo. Porque se vio a un Robredo desahuciado en el inicio del parcial definitivo, quejándose por algún ruido molesto del público, impactando la pelota con bronca, perdiendo su servicio por cuarta vez al hilo…

Y "Pico", en tanto, insinuó hilar la remontada con la misma telaraña que supo tejer ayer para vencer a Nalbandian en semifinales, después de estar set abajo, 4-5 y 0-30 con el saque del cordobés. Fue un "click" que le permitió jugar con soltura, achicar el espacio entre la línea de fondo y la red, tomar la iniciativa, pero también aguardar los errores del otro lado de la cancha, que a esa altura superaban incluso sus propios tiros ganadores.

Así llegó a estar 3-0 arriba. El público se frotó las manos, escapándole a la brisa molesta, saboreando un nuevo triunfo. Y entonces Robredo sacó el machete, y quebró primero la racha adversa con su saque y luego el servicio de su rival. Se puso 2-3, pero no confirmó: 4-2 Mónaco. Ahora sí. No tan rápido, insistió el español, que volvió a hacer gala de su devolución y llegó al 4-4.

A partir de ahí, la tensión se multiplicó varias veces. En el cinco iguales, Mónaco defendió su servicio luego de soportar triple break point, Robredo sostuvo y la definición se trasladó al tie break. Un dato para reflejar tal nerviosismo: de los doce puntos que se jugaron, ocho resultaron "miniquiebres". Prevaleció la continuidad del español. Ganó. "Fue la mejor final de las nueve que tuvimos acá", dijo Martín Jaite, el director del evento. Tiene razón.

Pese al llanto del final, nada empeora para Mónaco,

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