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El seleccionado Sub 20...triste triste

Los jovenes cayeron por 1 a 0 ante Colombia y no se clasificaron al Mundial. Después de la década de oro, bajan la calidad a pasos agigantados.
lunes, 9 de febrero de 2009 · 00:00

Naufragio, retroceso, decepción, apatía, falta de rebeldía y hasta mala conducta. Condiciones que resumen el penoso camino del seleccionado Sub 20 en este Sudamericano al que se llegó con ánimos de conseguir el título y ni siquiera se logró uno de los cuatro pasajes para el Mundial de Egipto, pese a ser el bicampeón mundial vigente de la categoría. Increíble. Es, sin dudas, uno de los fracasos más impactantes en la historia del fútbol albiceleste. "Quiero un equipo con belleza", se había ilusionado el conductor, Sergio Batista, antes del arranque de la competencia, durante los primeros días de enero. Sin embargo, atractivos son lo que menos mostró este equipo sumamente desconcertante y pobre, que nunca tuvo juego ni tampoco alma en muchos casos.

Luego de más de una década de oro, con José Pekerman como mentor, la actuación en tierra bolivariana deja la certeza de que se involucionó, de que se dieron muchos pasos hacia atrás. Seguramente el presidente de la AFA, Julio Grondona, desde su despacho en la calle Viamonte, se deberá estar replanteando varias decisiones. Y el futuro es incierto.

La Argentina nunca mereció ganarse un lugar en Egipto; jamás hizo los méritos suficientes. Las virtudes se observaron con cuentagotas. Y los números finales fueron contundentes: de nueve partidos perdió tres, empató cinco y triunfó solamente uno, frente a Perú, un conjunto muy limitado y con graves problemas de disciplina. La carencia de concentración y la falta de compromiso fue una característica distintiva: en los tres primeros desafíos por su grupo, el equipo sufrió goles en contra antes de los tres minutos de juego, que lo obligaron a un esfuerzo superior.

El equipo no tuvo bravura y fue infantil. En los momentos límites no exhibió intenciones de querer llevarse a sus rivales por delante, de querer sobrepasarlos con el corazón. Más allá de que Batista no lo reconozca abiertamente, al equipo le faltó fibra, no tuvo sangre, como se dice popularmente. Salvo excepciones (Eduardo Salvio fue un ejemplo de empeño y ayer lloró, desconsolado, no bien consumada la derrota frente a Colombia), los jugadores nunca ofrecieron ese plus tan tradicional en el futbolista argentino. En cada pelota dividida, en cada salto, en cada acción de riesgo?, la tibieza fue el común denominador. Charlas hubo muchas, juramentos también, pero no sirvieron de nada. Nunca reaccionaron. Nunca se dieron cuenta de la importancia de vestir la camiseta de la selección. "Es como que no les importara nada. Lo que se les dijo, les entraba por un oído y les salía por el otro", dijo, anoche, resignado, un integrante de la delegación.

En esta generación, Checho Batista no contó con estrellas. Sin Pablo Piatti, Franco Di Santo, Javier Pastore y Mateo Musacchio, que por distintas situaciones no participaron del Sudamericano, en Salvio recayeron todas las responsabilidades. Y el jugador de Lanús fue el mejor del plantel, sin dudas, pero siempre careció de compañía confiable. Nunca tuvo a su lado alguien con quien ensayar una pared. Varias individualidades prometedoras bajaron considerablemente su nivel en Venezuela. Jonathan Cristaldo, Franco Zuculini, Iván Bella, Andrés Ríos y Exequiel Benavídez, especialmente, no rindieron como lo habían hecho durante los ensayos en el predio de Ezeiza.

El entrenador, que llegaba con el crédito abierto tras la obtención de la medalla dorada en los Juegos Olímpicos de Pekín, esta vez, sin figuras, no pudo armar un equipo con identidad, con solidez colectiva. Tampoco sobre la competencia pudo hallar soluciones, pese a los diversos movimientos de piezas y de dibujos tácticos que practicó y puso en funcionamiento.
El comportamiento dentro del campo fue otro aspecto que dejó varios aplazos. El grupo exhibió reacciones ingenuas e irresponsables, muchas de ellas producto de la impotencia por no poder evolucionar futbolísticamente. Julián Fernández, Cristian Gaitán, Bella, Zuculini y hasta el capitán, Emiliano Insúa, fueron expulsados. El Fair Play, en el qu

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