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Ahora sí apareció La Academia

El Coco Basile pudo repetir los 11 titulares y Racing ganó su segundo partido consecutivo. Con justicia superó a Olimpo, en Bahía Blanca, por 3-0.
domingo, 18 de marzo de 2012 · 00:00

Un fantasma recorría a Avellaneda. No el que andaba por Europa, ese rojo, maldito, invasivo.

Este, más bien, era blanco y celeste y se encaprichaba con un club: Racing. Alfio Basile no lograba espantarlo, ni siquiera podía amedrentarlo de entrada. Eso quedó expuesto, sobre todo, en las primeras fechas. Esperaba el micromundo del fútbol que con la llegada del Coco este equipo atiborrado de ataduras por Diego Simeone se liberara y, con su fútbol, acabara con la supremacía de Boca. La victoria ante All Boys de la fecha pasada, ayer, podía funcionar como un puntapié o como un caso aislado. Era un desafío.

A los 13 minutos, a la Academia se le presentó el espectro: Pablo Lunati, a instancias del juez de línea, expulsó a Cristian Villanueva, el lateral izquierdo de Olimpo, por un supuesto codazo desde el piso a Federico Santander. Ahí vino el fantasma, que primero lo visitó ante Godoy Cruz en Mendoza y luego se dio una vuelta frente a Banfield en el Cilindro: ¿cómo sacarle el juego –la diferencia, el plus– a ese hombre de más? En esas visitas anteriores, vale recordarlo, Racing perdió: 1-0 ante el Tomba y 2-1 contra el Taladro.

Olimpo había sido molesto en los primeros minutos, con todas sus complicaciones a cuestas, con esa tarea de tener la iniciativa, de ir al frente. Sin desplegar un compendio de virtudes, lo complicaba. En especial cuando Martín Rolle podía armar juego, darle pelota a los delanteros.

Pero lo que hasta ahí era pobretón, con la roja a Villanueva se volvió insignificante. Y, como ante el Albo, surgió Teófilo Gutiérrez, el cazafantasma colombiano devenido en armador de Racing. Cambios de frente, circulación con oxigenación en las puntas, varias gambetas, paredes. Esas eran sus armas. Esos son sus dotes, conocidos por todos.

¿Cómo acabar con ese martirio? Simple. Teo hizo, volvió a hacer, el movimiento del gol más lindo que, según él, convirtió en la Academia. Fue ante Godoy Cruz en el Clausura 2011. Lo calcó. Gambeta al arquero y pase a la red (esta vez lo ayudó Lucas Mancinelli en la definición). El colombiano, entonces, no sólo se vestía de Giovanni Moreno, no sólo volvía a copiar al Pibe Valderrama, como cuando era un nenito de Barranquilla, sino que abría la puerta y le decía adiós a esta maldición que le atravesaba el cuerpo entero a Racing.

Lo que sobrevino fue la certificación. Porque Gabriel Hauche, de volea, y Lucas Castro, para estirar su racha goleadora, estiraron el resultado. El segundo triunfo consecutivo de Basile –3-0, otra vez– aún está lejos como para decir que se vio lo que se esperaba, pero, de a poco, el Coco le encuentra la vuelta. Los jugadores tiran los grilletes del Cholo, despiden una perturbación y se convencen de que pueden más: ganar, gustar y golear.

“El grupo se lo merece”

“Gracias a Dios marqué. Fue importante para el equipo, un lindo gol”, dijo Teófilo Gutiérrez quien no iba a desaprovechar la oportunidad de adjudicarse un gol más con la camiseta de Racing. El barranquillero suma 21 en 38 partidos, una marca nada despreciable. “Estamos trabajando duro para cambiar la racha. El grupo se merece esto. Vamos con calma, porque por momentos jugamos muy bien a la pelota. Tratamos de disfrutar de esto porque es importante para ganar confianza”, agregó el delantero. Lucas Castro, autor del tercero en la noche de Bahía Blanca, consideró: “Jugamos bien, sobre todo en el segundo tiempo. Esperemos seguir así”. El ex mediocampista de Gimnasia La Plata anotó ayer el undécimo tanto en su carrera y el quinto en la Academia. Y, encima, venía de hacer un triplete...

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