Nelson Castro para Perfil

El oro y el barro

“¡Son unos ridículos, miren las cosas que se ponen!”. Era la voz de Néstor Kirchner quien monitoreaba los movimientos de la delegación argentina en España.
domingo, 15 de febrero de 2009 · 00:00
“¡Son unos ridículos, miren las cosas que se ponen!”

Era la voz siempre destemplada de Néstor Kirchner quien, desde su sala de situación en la Quinta de Olivos en la que ejerce sus funciones presidenciales, monitoreaba, a través de las pantallas de los televisores, los movimientos de la delegación argentina que deambulaba por los palacios en donde reside el poder en España.

“Ya sé quién está llamando; es Néstor a quien nada le viene nunca bien”, fue la respuesta, también a los gritos, de la Presidenta cuando escuchó esa voz en el teléfono.

El que más sufrió con todo esto fue el embajador argentino en España, Carlos Bettini. Bettini es un hombre con muy buena llegada al Partido Socialista Obrero Español (PSOE) y, por ende, al presidente del gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero. La misma buena relación tiene con los reyes. El armado de la visita, cuya agenda era buena, requirió un trabajo de orfebre del embajador argentino que sabe que el ambiente para con los Kirchner no es el mejor ni en los círculos del poder del reino de España ni en sus empresarios.

Y esto es así a pesar de lo que pretendan desmentir con sus distintas declaraciones tanto Rodríguez Zapatero como su canciller, Miguel Moratinos.

“Lo que pasa es que uno se mata arreglando todas estas cosas y después viene Cristina y, con sus actitudes, echa todo a perder”, confesaba una fuente cercana a la embajada argentina en Madrid haciendo alusión, entre otras cosas, al desplante de la Presidenta hacia la familia real española con su llegada 40 minutos tarde a la cena de gala, así como también a su poco feliz discurso ante las Cortes.

“Si usted ve la foto de la cena de gala, la cara de la reina Sofía lo dice todo” completaba un asistente que reconoció que en esa noche se respiraba un aire de inconfundible incomodidad.

“Durante el viaje, se percibían claramente dos visiones de la realidad. Por un lado se veían las caras de los gobernadores Scioli y Alperovich, evidentemente preocupados con la situación socioeconómica del país.

En cambio, a Cristina se la notaba con una distancia de la realidad nuestra que generaba inquietud. Y esto se acentúa por las conductas de un séquito de personajes que la rodean y que constantemente la están halagando y adulando y que permanentemente están encima de ella.

Por ejemplo, después de cada discurso, ella preguntaba cómo había estado y todo ese entorno le respondía con elogios de una desmesura increíble”, narraba alguien que formó parte de la comitiva que acompañó a la Presidenta por su más bien desangelada travesía madrileña.
De Madrid, la Dra. Fernández de Kirchner pasó a Tartagal. Antes, ocurrió un hecho que muestra el desprecio por lo institucional que tiene su gobierno. La víctima fue el vicepresidente.
El día martes, Julio Cobos, que estaba a cargo del Poder Ejecutivo, decidió viajar a Tartagal para observar la situación que allí se vivía como resultado del devastador alud que costó vidas y que arrasó las viviendas y pertenencias de compatriotas para los que la pobreza y el olvido no son un relato sino una realidad ancestral. La historia ya es conocida.

Primero a Cobos le dijeron que el avión presidencial estaría para una determinada hora y después para otra y, cuando llegó al Aeroparque ya listo para viajar, se encontró con la novedad de que la nave había partido hacia Salta llevando a bordo al jefe de Gabinete, Sergio Massa, y al ministro del Interior, Florencio Randazzo.

“Lo que pasa que es que Cobos quería hacer un uso político de la situación porque la ayuda ya la llevaban Randazzo y Massa”, argumentan desde el Gobierno. “¿Y Cristina, no?”, le responden desde sectores de la otrora concertación plural singular que supo encabezar Néstor Kirchner y que hoy no existe más.

Subyace en este episodio algo más grave que este cálculo electoralista: es la concepción feudal que los Kirchner tienen del Estado, según la cual ellos so

Otras Noticias