Por Nelson Castro para Perfil

Desprecio institucional

Es verdad, el Lole se hartó”; así reflejaban, en sus cercanías, el estado de cosas que llevó a Carlos Reutemann a alejarse del bloque de senadores del Frente para la Victoria.
domingo, 22 de febrero de 2009 · 00:00
Es verdad, el Lole se hartó”; así reflejaban, en sus cercanías, el estado de cosas que llevó a Carlos Reutemann a alejarse del bloque de senadores del Frente para la Victoria. “Mire cómo estaría de hastiado que se fue dando un portazo, cosa que no es habitual en él”, expresaban las mismas fuentes. Y tan cierto es lo inhabitual del estilo del ex piloto de Fórmula Uno, que su renuncia al bloque fue acompañada por una denuncia. “El Gobierno quiere dinamitar la Mesa de Enlace”, dijo y, con eso, graficó lo que la realidad ha venido mostrando desde el inicio del conflicto entre los Kirchner y el campo.

El alejamiento de Reutemann deja al Gobierno mal parado y debilitado de cara a las cruciales elecciones de octubre venidero. Todas las encuestas vienen mostrando una posición de cómoda ventaja del senador por Santa Fe frente al socialismo gobernante en esa provincia. Reutemann es un hombre que camina la comarca de arriba abajo y en forma permanente. Si bien el manejo que hizo de la trágica inundación de abril de 2003 en la ciudad de Santa Fe fue realmente malo, su arrastre electoral es fuerte, y en los sectores rurales lo es aún más.

Reutemann es propietario de un campo y conoce la realidad del agro de su provincia al dedillo. Nunca comulgó con la metodología de confrontación de los Kirchner. Está claro, a su vez, que los Kirchner lo toleraron porque tenían necesidad de él. “Si hubiera sido otro, hace rato que lo habrían tirado por la ventana”, reconoció una voz que sabe deambular por los pasillos del poder. “Al Lole lo quiero y lo respeto, pero creo que es muy individualista. El analizó la situación y entendió que tiene que estar con el sector al que pertenece. Desde el punto de vista electoral, le va a salir mal. Se sinceró la historia. Ahora están los que nos acompañan y ya no están los que nunca estuvieron. En el bloque no lo vemos como un signo de debilidad porque sabemos que no va a haber más sangría”, expresa un integrante del bloque de senadores del Frente para la Victoria refiriéndose no sólo a la partida de Reutemann sino también a la de los salteños Juan Carlos Romero y Sonia Escudero.

En la Casa Rosada no están tan seguros de esto. “En estos momentos todo parece un tembladeral. La estrategia electoral de Néstor de puentear a todo el mundo y negociar la plata directamente con los intendentes molesta y deja descolocados a muchos de nuestros gobernadores y legisladores”, reconoce una fuente que camina con sigilo por la interna del oficialismo.

Está claro que ésta es la forma como el matrimonio presidencial entiende se debe llevar adelante la gestión de gobierno. Es una manera inorgánica y desconcertante. Una buena muestra de ello es el episodio protagonizado por Julio De Vido y Luis Biolcati. El comunicado leído por el habitualmente vocero mudo de la Presidencia, Miguel Núñez, revelando con detalle de días y secuencia las reuniones mantenidas entre el ministro de Infraestructura y Planificación Federal y el presidente de la Sociedad Rural Argentina, tuvo aire de delación. Es indudable que el objetivo de la maniobra era el de dividir a la Mesa de Enlace, una de las obsesiones del matrimonio presidencial. Biolcati cometió un grueso error de apreciación al prestarse a ese juego que, sin embargo, a la manera de un boomerang, le está generando al Gobierno efectos adversos. Primero porque la anécdota puso en evidencia la poca confiabilidad que merece la “confidencialidad” que el Gobierno quiso imponer a la frustrada negociación. Segundo, porque desnuda el intento de dividir y debilitar al frente rural. Tercero, porque exhibe una de las tantas contradicciones del gobierno de los Kirchner, que han hecho y siguen haciendo del doble discurso un dogma. ¿Qué otra cosa, si no, significa el que un gobierno que se ha encargado de denostar permanentemente a la oligarquía del campo privilegie la negociación con la entidad más identificada con ese paradigma?

Para no hacerle el juego al Gobierno, la Mesa de Enlace decidió cerrar filas y minimizar la actitud de

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