Por Eduardo Van der Kooy para Clarin

Sólo una suma de errores y conflictos

Va a cumplir un año el conflicto con el campo. Y los Kirchner siguen atrapados allí. Se repiten los estilos en los dos bandos. El Gobierno paga un precio altísimo.
domingo, 22 de febrero de 2009 · 00:00
El problema de Cristina y Néstor Kirchner ya no es el capital político dilapidado el año pasado. El verdadero problema consiste ahora en saber si la tajada de poder que conservaron alcanzará para sortear una temporada que se complica día a día.

El conflicto con el campo no es un conflicto solitario. Está la amenaza de la crisis económica atizada también por la crisis internacional. El FMI alertó sobre la posibilidad de nuevos terremotos bancarios y financieros. Estados Unidos sigue perdiendo un promedio de 120 mil empleos por mes. La principal economía de Europa, Alemania, anunció una retracción mayor que la pronosticada. En Brasil, cayeron desde noviembre 800 mil puestos de trabajo. Estudios privados indican que la industria argentina se encamina hacia una recesión. El descenso en el último año está por encima del 11%.

La oposición continúa, mientras tanto, haciendo barullo. Hace un año esa oposición estaba resignada después de la aplastante victoria de Cristina. Las expectativas cambiaron y están también acicateadas por la rebelión en el peronismo. La oposición empieza a desafiar a los Kirchner pero el peronismo los golpea.

El conflicto con el campo y la inestabilidad en el PJ son casi la misma cosa. Desnudarían, a la vez, una incomprensión profunda de los Kirchner con el partido que los vio nacer. Ese partido, por convicciones políticas e ideológicas y también por intereses, siempre les retaceó apoyo en la batalla que plantearon contra el campo.

La renuncia de Carlos Reutemann al bloque oficialista del Senado formalizó una situación que, de hecho, existía desde el año pasado cuando el Gobierno pergeñó la resolución 125 sobre las retenciones. Pero ese gesto se convirtió en una onda expansiva que terminó conmoviendo a los Kirchner.

A la fuga del senador santafecino siguieron y seguirán otras fugas. Por ejemplo, la del salteño Juan Carlos Romero. Pero una cosa no es igual a la otra: el ex gobernador estuvo enfrentado desde el primer día a los Kirchner. Reutemann, a su modo y estilo, acompañó.

Es probable que la próxima semana el oficialismo en el Senado empiece el año parlamentario con una tropa que oscilará entre 34 y 36 leales. Lejos de los 42 que supo tener hace doce meses o de los 46 (estatización de Aerolíneas Argentinas y AFJP) y hasta 48 que alcanzó, mediante buenas alianzas, en algunas votaciones. "Casi los mismos votos que cuando Julio Cobos debió desempatar", comentó, resignado, un senador de los fieles.

Significa que los Kirchner están como estaban entonces. Con una acumulación de problemas sin resolver. No sólo por la persistencia de la riña con el campo: los tironeos con Cobos continúan en el plano político e institucional pero también en el de las pequeñas miserias. ¿Cuáles? Cristina retiró la Guardia de Honor de Granaderos para el acto en Yapeyú por el aniversario del nacimiento del general José de San Martín. Ese acto será encabezado el miércoles por el vicepresidente y el gobernador de Corrientes, el radical Arturo Colombi. El kirchnerismo respalda al senador Fabián Ríos para la elección a gobernador que se hará allí en octubre.

Graciela Ocaña tuvo la desgraciada idea de lanzar una frase bondadosa hacia el vicepresidente. La semana pasada fue una de las más difíciles que le tocó vivir desde que está en el Ministerio de Salud. Sufrió un vendaval de presiones políticas y sindicales. Un rumor bien fuerte la dio por renunciada. ¿Casualidad o maniobra orquestada? ¿Inducción del propio Kirchner?

Complicado saberlo. Varias veces en un solo año el sillón de la ministra fue zamarreado. Ocaña dice que no se alejará. Pero al lado suyo dicen más: "Está cansada. No está contenta con lo que pasa". Cristina la respaldó el viernes pero el enigma sobre su permanencia sigue vigente.

El portazo de Reutemann podría tener derivaciones también en Diputados. El santafecino Jorge Obeid está madurando una decisión similar. La imitaciones no tendrían límites: Daniel Scioli

Comentarios

Otras Noticias

Cargando más noticias
Cargar mas noticias