Horacio Verbitsky para Página 12

Apuestas

Hoy se cumplen los 30 días de la conciliación obligatoria en la siderúrgica italiana Siderar. Un acuerdo posible, con suspensiones rotativas y sin despidos.
domingo, 08 de febrero de 2009 · 00:00

Las sucesivas advertencias del líder justicialista Néstor Kirchner y de la presidente CFK sobre la preservación del empleo constituyen una definición genérica dirigida al empresariado, en medio de la peor crisis global en un siglo y en el año de las decisivas elecciones de la mitad del mandato de cuatro, en las que se definirán las relaciones de fuerza para los 24 meses previos a la renovación presidencial de 2011. Cuando dijeron que no tolerarían un solo despido se dirigían en forma específica a las empresas líderes y, más en particular, a la transnacional italiana Techint, a raiz del default declarado por una de sus compañías, la Transportadora de Gas del Norte, y del anuncio de 2.400 despidos por otra, la siderúrgica Siderar. Mañana vencen los 30 días de conciliación obligatoria dispuestos por el ministerio de Trabajo y en el fin de semana seguían las negociaciones entre Techint, el gobierno nacional y los sindicatos afectados, las uniones de obreros de la construcción y metalúrgicos, ambas de la CGT. El Poder Ejecutivo está dispuesto a disciplinar a las empresas líderes y confía en que no será necesario llegar a rescindir la concesión en caso de TGN o a expropiar la planta de San Nicolás en el de Siderar, aunque está tomando las previsiones que le permitan responder de ese modo en caso de agudización de los conflictos. Ambas empresas tuvieron abultados beneficios en el último lustro, que hacen incomprensibles esas decisiones desde el punto de vista económico. En los dos casos, el grupo italiano presionó con el default y los despidos y/o suspensiones en procura de beneficios del Estado.

Nostalgia del socio bobo

En los últimos meses de 2008 TGN comunicó tres veces al gobierno nacional la posibilidad de no pagar a su vencimiento obligaciones negociables por 22 millones de dólares. En cada ocasión la respuesta fue que si elegían ese camino, que despertaría suspicacias en el país y en el mundo sobre la posibilidad de un nuevo default soberano de la Argentina, la respuesta sería la intervención de la empresa. Cada actor cumplió su parte anunciada. El interventor designado por el Enargas (en realidad un veedor, ya que el directorio y la gerencia siguen en funciones) comprobó mediante el análisis de los libros de la sociedad que según el balance 2008 existían recursos genuinos para hacer frente al compromiso y que el default se había declarado en forma irregular, ya que no consta en el libro de actas del directorio. A raíz de esto el Entre Regulador Enargas presentó una denuncia penal contra los responsables. Pese a ser el socio minoritario, Techint tiene a su cargo la operación de la transportadora. La mayoría del paquete accionario pertenece a la francesa Total y a un fondo de inversión del Bank of America. Ese fondo estadounidense, Blue Ridge, compró la parte de CMS Gas Transmission, que en realidad es un juicio en el CIADI, cuyo resultado la Argentina no reconoce. En las negociaciones posteriores a la intervención, Techint propuso que la Anses comprara la parte de Blu Riche, que es la versión fonética italiana del fondo especulativo. La respuesta fue negativa: no habrá dinero estatal para rescatar una cuarta parte del paquete de una empresa cuyos incumplimientos justifican la rescisión del contrato por el que se le concedió la prestación del servicio. La Comisión de Valores rechazó la declaración del default, pero la compañía no está pagando sus obligaciones. Si no lo hace al concluir los 120 días de la intervención, su contrato será rescindido.

Por lo más delgado

Siderar es la siderúrgica de Techint surgida de la privatización de Somisa, durante el gobierno de Carlos Menem. En su liquidación intervinieron los sucesivos ministros de Economía Erman González y Domingo Cavallo y los ejecutores María Julia Alsogaray y Jorge Triacca, quienes siguieron una hoja de ruta del Banco Mundial, que incluyó miles de despidos de trabajadores metalúrgicos. En los dos años previos a su venta a Techint, Somisa arrojó pérdidas en sus balances, que siempre habían

Comentarios

Otras Noticias

Cargando más noticias
Cargar mas noticias