Jorge Lanata para Crítica

Cómo gasta el Gobierno los recursos recaudados por la Seguridad Social

¿Son 90 mil millones o mucho menos los fondos reales de la Anses? ¿Cuánto se irá durante este 2009? ¿Qué pasará si hay recesión? ¿Quién controla las cuentas? Investigación.
domingo, 8 de febrero de 2009 · 00:00
“Escucho decir que este gobierno quiere hacerse de una caja (…) Supongamos que esta Presidenta o este administrador piensan en la caja. ¿En qué caja pensamos? En la de la ANSES. Yo les pregunto a los que quieren seguir con el sistema de las AFJP, ¿a qué caja defienden o a qué caja quieren representan?”. Cristina Kirchner, el pasado 21 de octubre.
 

Todos creen que recién en marzo la vida real hará su entrada. Con la crisis internacional y las vacaciones, el impacto de bolsillo de la inflación, la recesión y las tarifas aún no se han hecho sentir en plenitud. En marzo, más de un millón de consumidores de clase media de la Capital, GBA y La Plata habrán recibido su factura de luz con aumentos del 200, 300 o 400%, tres millones de clientes de gas natural harán lo propio con un aumento generalizado del 129% más las excepciones con las que se regodean los noticieros. Y todos ellos comenzarán a viajar por autopistas, colectivos y trenes más caros. Marzo será, como el abril de T. S. Eliot, el mes más cruel. El plan A, B, C, D (y siguen las letras) del Gobierno se ha basado hasta ahora en medidas anticrisis cuya popularidad se disuelve con la rapidez de los verdes enzolves del jabón Drive.

A excepción de pararse en la esquina de Florida y Corrientes a regalar dinero en efectivo –una estrategia que esta semana llevó a cabo con éxito el promotor de un sitio de internet en medio de Times Square–, el Gobierno ya ha intentado todo tipo de “medidas de apuntalamiento de corto plazo” que nunca superaron los noticieros del mediodía: créditos blandos para automotores sin aire ni cenicero, facilidades financieras para línea blanca, festivales de blanqueo impositivo, etc. Con el crédito internacional cortado y la caída de las exportaciones de commodities, los K echarán mano este año de los fondos de la ANSES, que vienen en 2009 con un bonus track de 13.000 millones extra: los aportes de los afiliados a las AFJP, a lo que deberá agregarse un superávit que, en 2008, fue de otros 10.000 millones más. El “fondo de garantía”, estatizado el sistema, es de unos 90.000 millones, de los cuales más de la mitad es deuda interna del propio Gobierno al Gobierno. Informes privados y economistas consultados por Crítica de la Argentina coincidieron en afirmar que, si bien la ANSES es la “gran” caja, los anuncios de Cristina –que suman unos 30.000 millones– no podrán financiarse con ese dinero: si el organismo se hiciera de esa liquidez, se produciría un cataclismo económico. Pero el problema es lo que sí puede suceder: de cumplirse solamente con la mitad de lo anunciado, el funcionamiento del sistema previsional podría verse seriamente comprometido.

MAGIA BLANCA. Si todo esto fuera un culebrón de Televisa, la contrafigura llevaría su nombre exacto: Amado Boudou, el casi homónimo del culto nacido en Benin entre los esclavos, que resucita a los muertos y los hace trabajar en su provecho. Vudú y zombies agregan una pizca de intriga a la trama. Fuentes del Palacio Presidencial aseguran a este diario que Vudú se ha transformado en el “pollo” de Néstor: es asiduo visitante de Olivos y lo estudian como candidato del Frente para la Victoria en Capital. Vudú es la contrafigura de Massita, el jefe de Gabinete, y es el propio Néstor quien se encarga de sembrar cizaña entre ambos haciéndole llegar a Massa mensajes a través de su subordinado.

–¿Qué hace allí perdido el señor titular de la ANSES? –preguntó Cristina el martes 23 de noviembre cuando se anunció por segunda o tercera vez el soterramiento del Ferrocarril Sarmiento–. ¡Tiene que estar acá en la mesa si él es quien va a financiar la obra!

Vudú y sus mil millones tomaron su lugar en la mesa.

Paternal, el presidente mira a Amado en su propio espejo: ambos comenzaron con el mismo cargo. En 1983, durante la gobernación de Arturo Puricelli, Néstor fue el titular de la Caja Previsional de Santa Cruz. Allí aumentó el sueldo de los empleados, abrió sucursales en el interior de la provincia y tuvo su prime

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