Por Jorge Lanata para Crítica

Al servicio del pingüino: la SIDE escucha a traidores y opositores

Aunque la Corte Suprema declaró inconstitucional la ley espía, el Gobierno aumentó un 25% el presupuesto de la SIDE. Néstor y la fiebre de las escuchas.
domingo, 1 de marzo de 2009 · 00:00
“Entre más se entera Kirchner de los manejos de la Secretaría de Inteligencia, más busca reformarla y domesticarla. Le sacarán las escuchas telefónicas y habrá un drástico corte de personal. Acevedo ya comenzó la limpieza.”

Nota de tapa sin firma publicada por Página/12 bajo el título: “SIDE, el próximo frente del gobierno”, el 28 de septiembre de 2003.

“Está totalmente paranoico. Mandó pinchar entre quince y veinte mil teléfonos.”

De un ex integrante del gabinete a este diario, sobre Néstor K en la actualidad.

Dos meses después de la citada nota anónima de Página/12, en la madrugada del 17 de diciembre de 2003, el Congreso aprobó sin debate previo la ley 25.873, obligando a las empresas de comunicaciones a grabar y guardar por diez años todas las conversaciones telefónicas y los correos electrónicos de sus usuarios. Esta semana la Ley Espía fue declarada inconstitucional por la Corte Suprema; era un manual de ambigüedades peligrosas: según su texto, el Estado concentraría toda esa información “para combatir al delito y servir al esquema de seguridad de la Nación”, pero no se aclaraba en qué casos ni con qué justificativos. Lo importante era el cruce de rutas: todas las comunicaciones de los argentinos durante una década irían a parar a los archivos de la Dirección de Observaciones Judiciales (OJ, llamada comúnmente Ojota). Luego del consiguiente escándalo y del recurso de amparo presentado por el abogado Ernesto Halabi, el Gobierno esquivó el tema con habilidad. La justicia hizo lugar en primera y segunda instancia a la inconstitucionalidad del proyecto del copresidente, pero la Procuración se empecinó y decidió llegar a la Corte, que ratificó su fallo adverso. La onda expansiva, sin embargo, no parece haber alterado el mundo subterráneo de la SIDE, una especie de sombra dentro de la sombra cuyo presupuesto se sigue multiplicando de manera exponencial: ministros, funcionarios y ex funcionarios del gabinete, empresarios, jueces, espías y ex espías consultados por Crítica de la Argentina coinciden en señalar lo mismo: Néstor tendrá problemas en la vista, pero no en el oído.

TIRA Y AFLOJE. En pleno año electoral la presidenta y el copresidente aumentaron el presupuesto de la SIDE un 25% con respecto al año pasado. El área de Educación, por ejemplo, se aumentó un 9,8% y esta semana no darán comienzo las clases en la mayoría de los distritos escolares. Un estudio del CIPPEC (Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento) muestra que, entre 2004 y 2008, crecieron un 83% los gastos reservados del organismo de inteligencia. (Ver recuadro en versión impresa)

Llamar “inteligencia” a las tareas que realiza la Secretaría ad hoc es, realmente, un acto de generosidad semántica que los habitantes de 25 de Mayo 11 no podrían cubrir por falta de coeficiente: se dedican, entre otros quehaceres personales, a filmar dealers, hoteles alojamiento, amantes, hacer encuestas electorales, informarse sobre negocios turbios para luego ponerlos en beneficio propio, comprar periodistas, formar grupos de cíber K para influir en los foros de internet, vender pinchaduras a los programas de espectáculos, etc., etc. El pago de sobornos en el Senado durante De la Rúa, los testigos y las pistas falsas en los atentados de la Embajada de Israel y la AMIA son parte del currículum “inteligente” de la SIDE, que emplea a unas 2.500 personas: la misma cantidad que la Central Nacional de Inteligencia de España. Para despistar, quien maneja la SIDE no es Maxwell Smart, el superagente 86, sino la Agente 99: perdón, no es Héctor “Chango” Icazuriaga, el señor Cinco, sino José Francisco “Paco” Larcher, el señor Ocho. Icazuriaga fue diputado provincial y nacional y gobernador de Santa Cruz y su casa de dos pisos en Río Gallegos no es demasiado segura: entre el 8 y el 9 de junio pasado entraron extraños, revolvieron todo, dejaron los objetos de valor y sólo se llevaron una botella de whisky. Larcher es quien le acerca al matrimonio presidencia

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