Por Nelson Castro para Perfil

Jornadas brutales

“¿Por qué adelantan las elecciones?, ¿Tienen miedo de perder?”. “Sí.” La pregunta fue la que hizo Néstor Kirchner en su deshilachado discurso del cierre de campaña de las elecciones en Catamarca.
domingo, 15 de marzo de 2009 · 00:00
¿Por qué adelantan las elecciones?
¿Tienen miedo de perder?”
“Sí.”

La pregunta fue la que hizo Néstor Kirchner en su deshilachado discurso del cierre de campaña de las elecciones provinciales en Catamarca.

La respuesta le corresponde a alguien que compartió con él la noche del jueves en la residencia presidencial.
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La decisión, como siempre, fue brutal. En la intimidad de Olivos, desde donde Néstor Kirchner gobierna en compañía de su esposa, el ex presidente en funciones tomó la determinación que ha sacudido al ámbito político del país: la de adelantar las elecciones a legisladores para la renovación parcial de las Cámaras de Diputados y Senadores. Las crónicas han sido ya abundantes en cuanto a los detalles y a los diálogos que hubo entre los Kirchner y aquellos a los que les comunicaron la novedad en la noche del jueves.

Los receptores de la misma fueron el jefe del bloque de diputados, Agustín Rossi, el jefe del bloque de senadores, Miguel Angel Pichetto, y el ministro del Interior, Florencio Randazzo. De esta nómina surge una ausencia estridente: la del jefe de Gabinete de Ministros, Sergio Massa. ¿Hace falta agregar algo más para demostrar qué poco lo tienen en cuenta los Kirchner y cuán escaso es su peso político específico dentro del Gobierno?

Volviendo a la reunión de mentas en la residencia de Olivos, en la noche del jueves, alguien cercano a uno de estos protagonistas decía: “Fue una decisión acertada. En verdad, la única posible. Néstor y Cristina Kirchner hicieron una lectura adecuada del significado de la derrota en Catamarca. Fue un golpe duro. Fue, además, un signo de que la nave está en decadencia. Esto es debido a la situación creada tanto por los que se fueron ya del Frente para la Victoria como de los que están a medio camino entre quedarse e irse. Esperar a octubre equivalía a un suicidio político”.

Esta es la verdadera razón de esta movida de los Kirchner. En cambio, la excusa pública presentada por la Presidenta para fundamentar una resolución de tamaña repercusión, tiene la consistencia del aire. “Los argentinos no podemos tener una serie permanente de elecciones hasta el 28 de octubre en el marco de la crisis. Sería casi suicida embarcar a la sociedad en una discusión permanente”, dijo la Dra. Fernández de Kirchner. Esta afirmación es fácilmente rebatida por la experiencia de los Estados Unidos, país en donde nació y en el que más se sienten los efectos de la crisis. Allí, sin embargo, no sólo a nadie se le ocurrió modificar la fecha de las elecciones presidenciales –se vota siempre el primer martes que sigue al primer lunes de noviembre– sino que, además, nadie pensó en suprimir ninguna de las internas, que tienen a los norteamericanos votando, en distintos distritos, a lo largo de casi todo el año.
La realidad es, como muchas veces pasa con este y con otros gobiernos, otra. En este caso lo que se ve es una fuga de votos desde el oficialismo que no para. Es esa fuga de votos la que está obligando a Néstor Kirchner, además, a pensar seriamente en presentarse como candidato a encabezar la lista de diputados nacionales del Frente para la Victoria en la provincia de Buenos Aires. En ese caso, habrá entonces una fuerte discusión jurídica: ¿está el ex presidente en funciones legalmente posibilitado para postularse? ¿Su condición de inquilino de la Quinta de Olivos es suficiente para decir que tiene la necesaria antigüedad de residencia en la provincia como para postularse y votar en ese distrito?

La decisión de Mauricio Macri de adelantar las elecciones a legisladores de la Ciudad de Buenos Aires operó a manera de luz roja para Néstor Kirchner. La determinación del jefe de Gobierno porteño se enmarca dentro de una facultad que legalmente le asiste. Sin embargo, desde el punto de vista republicano, esta manipulación que se hace de las fechas de los comicios es mala siempre, la haga quien la haga. A Macri, por lo tanto, también le cabe el sayo. E

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