Por Joaquín Morales Solá para La Nación

Los Kirchner y el amplio mundo de sus enemigos

Un informe coincidente de varios encuestadores de opinión pública asegura que, si el Gobierno no pudiera finalmente sumar a Santa Fe en las elecciones del 28 de junio, los Kirchner perderán los comicios nacionales.
domingo, 29 de marzo de 2009 · 00:00
Un informe coincidente de varios encuestadores de opinión pública asegura que, si el Gobierno no pudiera finalmente sumar a Santa Fe en las elecciones del 28 de junio, los Kirchner perderán los comicios nacionales. El peronismo de Santa Fe, liderado por Carlos Reutemann, no podría ser sumado al kirchnerismo en las actuales circunstancias. Algunas de esas mediciones están en conocimiento del matrimonio presidencial. En medio de tales presagios, el país entró de llenó en una campaña electoral extraña, frenética e imprevisible.

El Gobierno eligió los ejes de una mayor convulsión pública para hacer girar su discurso electoral, quizá porque no sabe hacer otra cosa, en las vísperas de los comicios más decisivos de la era kirchnerista. La oposición optó, en los grandes distritos al menos, por figuras jóvenes ante signos evidentes de fatiga social frente a las viejas propuestas. Los grandes trazos de esas figuras opositoras tienen en común modos distintos al de la furia y el combate constante de los Kirchner. La oposición no ha podido construir una sola lista, pero ha elaborado de hecho una oferta común de estilos muy diferentes de los que gobiernan desde hace seis años.

Un eje del oficialismo será el conflicto rural; el Gobierno tiene problemas ideológicos y psicológicos para resolverlo. No se resolverá, por lo tanto, al menos hasta las elecciones. La psicología de Kirchner es la de un hombre que no conoció la derrota hasta que se la infligieron los productores rurales. Le es imposible entonces imaginar una solución acordada con el enemigo que triunfó.

Los ruralistas volverán a la protesta luego de que haya terminado la actual cosecha. Y es probable, también, que no comercialicen nada hasta después de las elecciones. ¿Para qué le vamos a entregar a Kirchner las retenciones que después podrían ser eliminadas? , deslizó un exponente de la dirigencia rural. No financiaremos la campaña electoral de los Kirchner , dijo otro, más directo. Toma cuerpo la peor pesadilla de Néstor Kirchner: una campaña sin recursos.

La ideología del matrimonio presidencial es la que llevó al ex presidente en los últimos días a
comparar al campo actual con el de 1910. La interpretación kirchnerista de lo que pasaba hace un siglo es ciertamente un error, pero la comparación del contexto es directamente un desvarío. Kirchner imagina que está peleando con unos pocos señores elegantes que fuman habanos en refinados salones. La mayoría de sus contrincantes rurales está, en cambio, formada por pequeños chacareros o por jóvenes que han dotado al campo argentino del progreso tecnológico más importante del mundo. No sabe, en fin, con quién pelea ni por qué.

El otro eje de campaña lo constituirá una nueva ronda de confrontación con los medios periodísticos. El proyecto de ley de radiodifusión es inexplicable. La relación del Estado con la radio y la televisión es por definición una política de Estado. Suena a extorsión el intento de legislar sobre eso, hurgando en la propiedad y en los contenidos, en medio de una campaña electoral. ¿Sorprende? No. El kircherismo ya empieza a hablar del republicanismo como una corriente política que merece la persecución.

Las descalificaciones al periodismo no terminaron ahí. La propia Presidenta atribuyó a los medios la instalación de una sensación de inseguridad . Y su ministro de Seguridad, Aníbal Fernández, pasó de la confusión al ridículo cuando mostró una información de LA NACION de hace tres años que no prueba nada. No hay pretextos que puedan explicarles a los argentinos que la inseguridad que ven y sufren es sólo una invención de los periodistas.

El tercer eje de campaña es la oferta de la gobernabilidad contrapuesta con el caos. Néstor Kirchner lo ha repetido en la semana que pasó. Como esta elección no pone en riesgo la figura presidencial, puede deducirse de esas palabras que una derrota provocaría la renuncia de la Presidenta. No es la primera vez que lo insinúan. El problema del matrimonio presidenci

Comentarios

Otras Noticias

Cargando más noticias
Cargar mas noticias