Por Mariano Grondona para La Nación

Sorpresas, transgresiones y claudicaciones

Comparaciones de las guerras mundiales con las "guerras políticas" que encabeza Néstor Kirchner.
domingo, 29 de marzo de 2009 · 00:00
En 1939, cuando comenzó la Segunda Guerra Mundial, la democrática Francia se había preparado para defenderse contra la Alemania totalitaria de Adolfo Hitler mediante la "Línea Maginot", un formidable sistema de fortificaciones que cubría enteramente la frontera franco-germana. Al oeste de esta línea se hallaba Bélgica, que se había declarado neutral. La Línea Maginot no protegía, por lo tanto, la frontera franco-belga.

¿Qué hizo entonces Hitler? Atacó a Francia a través de Bélgica. Agredida por la espalda, la Línea Maginot se desmoronó y Hitler entró en París, colocando al gobierno títere del mariscal Petain en lugar del gobierno de la Tercera República. La situación duró hasta el fin de la guerra, cuando los aliados invadieron el imperio nazi desde el Oeste, en las playas de Normandía, mientras los soviéticos hacían otro tanto desde el Este. La Segunda Guerra Mundial terminó en Europa con la ocupación soviética de Berlín y el suicidio de Hitler.

Me atrevo a suponer que, si le hubiera tocado comentar esta guerra como comentó las de su tiempo, Maquiavelo habría extraído de ella cuatro conclusiones: primero, que Hitler obtuvo la ventaja inicial de la sorpresa, ya que los franceses no esperaban que los atacara por la espalda; segundo, que logró esta ventaja mediante la violación del Derecho Internacional que garantizaba la neutralidad de Bélgica; tercero, que también favoreció a Hitler la debilidad intrínseca de Francia, que había llegado a la Segunda Guerra Mundial sin energía para pelear después de la terrible sangría de la Primera Guerra Mundial; cuarto, que las constantes violaciones del Derecho Internacional cometidas por Hitler, quien engañó sucesivamente a países como Austria, Checoeslovaquia, Polonia, Francia, Bélgica y la propia Unión Soviética, terminaron por poner en su contra a casi todo el mundo.

Quizá Maquiavelo habría concluido su análisis diciendo que Hitler fue un gran táctico , brillante en el corto plazo, pero un pésimo estratega , ignorante del largo plazo. Comparaciones
Esta historia, ¿es comparable a la "guerra política" que hoy libra Néstor Kirchner contra la oposición? Hay, por lo menos, sugestivas semejanzas.

La primera de ellas es que Kirchner ha logrado sorprender una y otra vez a sus opositores. Para no ir más atrás, basta recordar que hace pocos meses, cuando su famosa "caja" parecía vaciarse, sorprendió a todos apelando a los ahorros que habían acumulado los futuros jubilados en las AFJP. A esta primera sorpresa habría que sumar ahora una segunda, esta vez política antes que económica, cuando adelantó de golpe en cuatro meses, al 28 de junio, las elecciones legislativas que estaban previstas para el 25 de octubre, obligando de este modo a sus opositores a acortar peligrosamente los plazos "tranquilos" con los que contaban para preparar sus alianzas y sus medidas de control frente al adversario que los "madrugó".
Kirchner descolocó además tanto a los partidos opositores como al campo, en definitiva su principal contradictor, cuando anunció que redistribuiría el famoso 35 por ciento de las exportaciones agropecuarias, que ellos le reclamaban, entre gobernadores e intendentes a quienes de este modo condicionó, forzándolos a alinearse con él o, por lo menos, a poner en sordina sus cuestionamientos.

Kirchner puede pensar con cierto fundamento, pues, que en los últimos meses ha logrado sorprender a las fuerzas que se le oponen, recuperando de paso la iniciativa política, justamente cuando parecía estar contra las cuerdas.

Pero también el "ex presidente en ejercicio" (la frase es de Nelson Castro) consiguió este tipo de ventajas mediante la violación sistemática de las reglas de juego vigentes. En el caso de las AFJP desconoció, por lo pronto, el derecho constitucional de propiedad de los jubilados. En el caso del adelantamiento de las elecciones, alteró la ley del cronograma electoral que él mismo había contribuido a consagrar en 2004. En el caso del desvío de las retenciones desde el recla

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