Por Nelson Castro para Perfil

Golpes de efecto

La repentina e inesperada aparición de la Dra. Cristina Fernández de Kirchner en la mitad de la reunión entre la ministra de la Producción, el ministro del Interior y los integrantes de la Mesa de Enlace, produjo un fuerte impacto.
domingo, 08 de marzo de 2009 · 00:00

La repentina e inesperada aparición de la Dra. Cristina Fernández de Kirchner en la mitad de la reunión entre la ministra de la Producción, Débora Giorgi, el ministro del Interior, Florencio Randazzo, y los integrantes de la Mesa de Enlace, produjo un fuerte impacto. El episodio en sí tuvo aire de Hollywood, un aire que es del gusto de los Kirchner. Algo similar pasó con la presencia de la Presidenta ayer en la Fiesta de la Vendimia y los anuncios que allí hizo.

La decisión de la aparición de la jefa de Estado en la mentada reunión con el campo, la terminó de tomar el matrimonio presidencial durante el almuerzo que compartían en el mediodía del martes. Aquí hay que recordar lo dicho por el ex ministro de Economía, Martín Lousteau: “Este es un gobierno donde se toman medidas en 15 o 30 minutos”. La movida produjo su efecto.
Tanta fue la sorpresa de quienes estaban en la reunión, que las crónicas señalan que la única que atinó a pararse y cederle su silla a la primera mandataria fue la ministra Giorgi. Todos los asistentes coinciden en que el diálogo fue bueno. Y es que dialogar siempre es bueno. Sobre ese hecho opera, después, el contexto. Y el contexto genera dudas. He aquí algunas:

¿Cuán creíble es la actitud de la Presidenta?
¿Cuán sincera es su vocación de dialogar?
¿Qué pasó del domingo al martes para que la Dra. Fernández de Kirchner dejara de lado su discurso de apertura de las sesiones ordinarias del Congreso ante la Asamblea Legislativa, pobre en propuestas y cargado de reproches hacia el campo, al gesto bienvenido de sentarse a la mesa con los representantes del sector?
¿Qué fue lo que hizo que el Dr. Néstor Kirchner, en un acto partidario en Chivilcoy pasara de calificar a la Mesa de Enlace de destituyente a tratarla conciliadoramente por su actitud responsable?
¿Hay detrás de todo esto una intención de dividir a los ruralistas?

La realidad es que esa es una intención que subyace en el Gobierno desde que surgió el conflicto con el campo. A la luz de los hechos, una de las consecuencias de la reunión del martes pareció ser esa. El ejemplo más resonante de ello fue la polémica surgida entre el presidente de la Federación Agraria Argentina, Eduardo Buzzi, y Alfredo de Angeli.
La realidad es que la presión que ejercen los autoconvocados, que no responden a nadie y que cada vez son más, es muy fuerte. “La verdad es que los autoconvocados están todos con De Angeli y eso, para los integrantes de la Mesa de Enlace, es muy difícil de manejar”, grafica un dirigente rural que conoce al dedillo el estado de ánimo de miles de chacareros.
Alguien podrá preguntarse: ¿pero, entonces, si la Presidenta no dialoga hay críticas porque no lo hace y si dialoga, las hay porque lo hace? ¿Cómo es esto?

Este dilema expone el problema más complicado que debe enfrentar hoy este gobierno y sobre el que hemos alertado en esta columna: su pérdida de credibilidad. Y este es un asunto muy delicado que seguirá complicando a la administración de los Kirchner. “Es el resultado de haber jugado con fuego”, se sincera alguien que sufre al Gobierno desde adentro. La autoridad de un gobierno emana de su legitimidad –legitimidad que este Gobierno tiene y que es indiscutible– y de su credibilidad. Cuando ésta se pierde, un gobierno está en problemas.

El doble discurso ha sido una constante de los Kirchner que creyeron que esta idea de decir una cosa y después hacer otra no tenía costo alguno.

Desde el punto de vista de los acontecimientos futuros, las cosas están así: el ministro del Interior, Florencio Randazzo, bajó la orden a los jefes de bloques oficialistas de diputados, Agustín Rossi, y de senadores, Miguel Angel Pichetto, de bloquear cualquier iniciativa que tenga que ver con la discusión de las retenciones; por parte del diputado Felipe Solá hay un proyecto basado en un esquema de retenciones móviles con porcentajes menores a los que proponía la tristemente célebre Resolución 125; y por p

Comentarios

Otras Noticias

Cargando más noticias
Cargar mas noticias