Por Eduardo Van der Kooy para Clarín

Kirchner se encamina a ser candidato

Octubre se acerca y el Gobierno necesita recomponer la situación. Sobre todo porque la crisis internacional parece no tener piso. Esas razones explican el giro en el conflicto con el campo.
domingo, 08 de marzo de 2009 · 00:00
A ocho meses de las elecciones el oficialismo y la oposición coinciden en una sola cosa: Néstor Kirchner será el candidato en Buenos Aires porque en ese lugar el Gobierno definirá su suerte y el matrimonio su destino político.

Kirchner ya ha conversado largamente esa cuestión con Cristina pero no la hará pública hasta el límite que le permita la ley. Esa frontera se vislumbra en agosto. Es probable, incluso, que hasta entonces emita señales confusas. Pretende enredar en ese juego a una oposición que hace mucho alboroto pero que no asoma todavía como una fuerza temible.

Algunos gestos, sin embargo, empiezan a delatar la intención oculta. En su paso de la semana pasada por Chivilcoy pareció otro Kirchner. Sin la máscara habitual de la ira. Tuvo elogios incluso hacia los dirigentes del campo.

Kirchner confesó allí que tiene ganas de seguir luchando. Es lo mismo que le dijo a tres de los intendentes bonaerenses que más lo frecuentan. Esos hombres están convencidos de que el ex presidente encabezará la pelea electoral. Un encuestador se llevó la misma impresión cuando lo despachó: "Basta de encuestas de Buenos Aires. Ya sé lo que tengo que hacer", aseguró.

¿Qué dicen esas encuestas? Que Kirchner sigue siendo el candidato oficial mejor ponderado en Buenos Aires aunque esa ponderación sea flaca y casi sin luz de ventaja sobre potenciales adversarios. Pero su figura congregaría, al menos, al kirchnerismo puro, renuente frente a otros postulantes.

Sergio Massa es uno de ellos. El jefe de Gabinete creció al amparo de la intendencia de Tigre pero no podría ser un espejo electoral del ex presidente. Graciela Ocaña, la ministra de Salud, es otra funcionaria que está en carrera y, como Massa, podría constituir un soporte de la candidatura final de Kirchner. Habrá que verlo.

Son tiempos de tensión entre Massa y el ex presidente. La palabras del jefe de Gabinete intentan demostrar lo contrario aunque algunos episodios resultan elocuentes. Florencio Randazzo es el hombre que está siempre al lado de Kirchner y el que tomó la batuta, junto a Débora Giorgi, en la negociación con el campo. Parece además, después de Cristina, la voz más sonora del Gobierno.

El jefe de Gabinete pivotea alrededor de Cristina. La Presidenta tuvo mucho que ver con su designación luego de la renuncia de Alberto Fernández. Casualmente también Ocaña se cobija en Cristina. La ministra de Salud vive épocas de nervios y presiones, como le ocurre a Massa. Muchos se interrogan si también se extiende en ese área del Gobierno la sombra de Kirchner.

Ocaña está lidiando contra algunas apetencias sindicales. Tuvo en Hugo Moyano a un aliado circunstancial cuando enfrentó a Héctor Capaccioli, encargado del manejo de los recursos de las obras sociales. Esa alianza le permitió el alejamiento de Capaccioli y la llegada del abogado Juan Rinaldi, próximo al líder camionero. La unión se terminó de debilitar cuando esos gremios pretendieron acceder al manejo directo de los recursos de las obras sociales, estimado en $ 2.700 millones.

Le suceden a la ministra otras cosas extrañas. Acaba de recibir una denuncia penal, con injerencia en su vida privada, en la cual podría descubrirse la instigación del diputado Carlos Kunkel. Debió bloquear algunas cuentas que su ministerio posee en el Banco Nación por el intento de depósitos de sumas importantes de origen no identificado. Ordenó a propósito una investigación.

Cristina le dio pleno respaldo hace dos semanas pero aquellas acechanzas nunca cesaron. La ministra está dispuesta a seguir en su lugar aunque, como dijo uno de sus asesores, "su permanencia se cuenta día por día".

El ex presidente empieza a dejar atrás, de a una, antiguas promesas. Cuando cedió el podio a Cristina explicó varias veces que no volvería mas a una puja electoral. "Podría repetir Cristina, si la va bien", explicaba. Ahora suele explicar, en diálogos con poca gente, que su presencia sería indispens

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