Por Horacio Verbitsky para Página12

Campaña Sucia

Francisco de Narváez niega conocer a Mario Segovia, detenido en 2008 por contrabando de efedrina. Pero en una causa de 2006, Nextel informó tres llamadas de Francisco de Narváez al célebre traficante rosarino.
domingo, 19 de abril de 2009 · 00:00
El filántropo colombiano Francisco de Narváez mantuvo contacto con Mario Roberto Segovia dos años antes de que el famoso nuevo rico rosarino fuera detenido por el desvío de no menos de ocho toneladas de efedrina hacia México. El descubrimiento de la relación entre De Narváez y el traficante de precursores químicos para la fabricación de estupefacientes surgió en forma casual durante la investigación sobre otro caso de menor repercusión mediática: el contrabando de CDs y DVDs vírgenes detectado en agosto de 2006 en el puerto de Buenos Aires. En el expediente del juzgado en lo penal económico N° 1 constan tres llamadas telefónicas efectuadas a Segovia por alguien que la empresa Nextel identificó como Francisco de Narváez. Esa causa comenzó hace tres años, cuando De Narváez aún no había roto con el gobierno de Néstor Kirchner. Segovia fue detenido en una de las causas por la efedrina en noviembre de 2008 y luego acumuló otros procesamientos en distintos juzgados. El viernes, De Narváez estaba de campaña en Mar del Plata, desde dónde respondió en forma telefónica una consulta para esta nota:

Página/12 –¿Conoce a Mario Segovia, detenido por el tráfico de efedrina?
Francisco de Narváez –No. Nunca tuve ningún contacto con él.
Página/12 –Segovia usaba un documento a nombre de Héctor Germán Benítez. ¿Tampoco lo recuerda?
Francisco de Narváez –No. Jamás lo oí nombrar.
Página/12 –Gracias por responder a la consulta.
Francisco de Narváez –Gracias por consultar.

Aló diputado

Héctor Germán Benítez, con DNI 27.743.643, era el nombre que usaba el presunto importador de discos abrasivos para pulir, por valor de 6.000 pesos, quien no se presentó a retirar la mercadería incautada el 18 de agosto de 2006 por la Aduana cuando se descubrió que se trataba de un contrabando de discos compactos, por más de 2,5 millones de dólares. El juez en lo penal económico Ezequiel Berón de Astrada solicitó a la empresa Nextel el registro magnético de las comunicaciones telefónicas de Benítez. La respuesta fue enviada el 12 de julio de 2007 y forma parte de la causa 5564, sobre contrabando. En la planilla de Nextel figuran muchos números telefónicos, pero un solo nombre: Francisco de Narváez. Ante una consulta para esta nota el jefe de prensa de la Aduana, Pedro López, negó que hubiera una investigación en curso sobre el primer candidato a diputado nacional del duhaldismo de pro en la provincia de Buenos Aires. El lunes 13, De Narváez se presentó ante el titular del juzgado federal 9, secretaría 18, Octavio Aráoz de Lamadrid, para solicitar que lo investigara y poner a su disposición todos los elementos necesarios, ante la mención en un blog, reproducida luego en un diario porteño, de que habría una denuncia judicial en su contra por tráfico ilegal de efedrina. Por lo que este diario pudo verificar, hasta su presentación ni existía tal denuncia judicial, ni se le seguía la pista en la del contrabando de discos compactos en la que apareció su nombre. Esto podrá cambiar ahora, ante el requerimiento que Aráoz de Lamadrid transmitió a la AFIP y a la Aduana. En noviembre del año pasado el juez federal de Zárate-Campana, Federico Faggionato Márquez, quien había allanado un laboratorio clandestino en Ingeniero Maschwitz, estableció que Benítez estaba preso desde 2003 en el penal de Sierra Chica acusado por un robo y que su documento, con la foto cambiada, era utilizado por Mario Roberto Segovia, a quien la imaginativa prensa local bautizó como El rey de la efedrina. Las llamadas telefónicas informadas por Nextel sólo van del 1 de junio al 30 de setiembre de 2006. Tres corresponden a De Narváez. En todos los casos quien llamó fue el renovador de la política argentina. La primera se produjo al mediodía del 25 de junio de 2006, cuando ya estaba en viaje hacia Buenos Aires el cargamento de 17 toneladas de DVDs y CDs vírgenes. Venían de China en contenedores que según la declaración jurada contenían “artículos cerámicos refractarios”. El primer juez que intervino fue

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