Por Nelson Castro para Perfil

¿Mañana se acordarán?

El Dr. Raúl Alfonsín ya descansa en paz. El impacto político de la imponente manifestación que se acercó a darle el último adiós y que acompañó sus restos.
domingo, 5 de abril de 2009 · 00:00
El Dr. Raúl Alfonsín ya descansa en paz. El impacto político de la imponente manifestación que se acercó a darle el último adiós y que acompañó sus restos hasta el Panteón de los Caídos en la Revolución del Parque de 1890, en Recoleta, ha sacudido tanto a la dirigencia política como así también a gran parte de la sociedad. No es original decir que ha habido un mensaje claro dado por esa muchedumbre que, sorpresivamente para muchos, generó uno de los episodios de civismo más relevantes y constructivos de este tiempo. El mensaje fue simple y directo: no a la intolerancia, sí al respeto al que piensa diferente; no a las antinomias, sí a la pluralidad; no a las peleas personales, sí al debate, con pasión, de las ideas.
Claro que tras esto se imponen varias preguntas:
¿El mensaje será comprendido?
¿La comprensión, si existe, cuánto durará?
¿La semana que viene, se acordarán los dirigentes del legado de Alfonsín del que todos han hablado?
Fue un muy buen gesto de la Presidenta el abrir su alocución por la cadena nacional desde Londres, destinada a memorar la gesta de Malvinas, con su recuerdo de homenaje a la figura del ex presidente muerto. A Néstor Kirchner se lo vio emocionado cuando se acercó al féretro durante el velatorio.
“Néstor estaba realmente conmovido y lo mismo me consta de la Presidenta. A muchos en el Gobierno nos sorprendió la cantidad de gente que hizo la cola para despedirse de Alfonsín y la que se desplazó hasta el cementerio”, confesaba un hombre que estuvo acompañando al Dr. Kirchner en el Congreso.
¿Modificará el matrimonio presidencial su actitud de intolerancia hacia quienes piensan distinto dentro y fuera del Gobierno?
La muerte de Alfonsín logró dos cosas casi imposibles después del 17 de julio del año pasado: una fue que la Presidenta le atendiera el teléfono a Julio Cobos y dialogara con él. Las fuentes coinciden en señalar que fue una conversación breve y con una actitud glaciar de parte de la Dra. Fernández de Kirchner, quien no logró entender el significado institucional del gesto del vicepresidente. Cobos podría haberse ahorrado el llamado ya que, estando a cargo del Poder Ejecutivo, tenía toda la potestad para disponer la ejecución de los procedimientos legales y administrativos de uso y costumbre en estos casos. Sin embargo, actuó con tino y no dudó en darle el protagonismo de preeminencia correspondiente a la jefa de Estado.
Fue una buena actitud de valoración de la investidura presidencial. Cobos, incluso, se ofreció a hacer gestiones ante la familia del Dr. Alfonsín a fin de postergar el funeral y, de esa manera, hacer posible la concurrencia de la Dra. Fernández de Kirchner.
El otro imposible que “generó” la muerte del ex presidente fue el encuentro entre Néstor Kirchner y Julio Cobos, quienes se abrazaron y hasta compartieron algunas palabras. ¿Comprenderán los Kirchner que, cuando dialogan con los que piensan diferente y hasta pueden ser sus adversarios, nada pierden y, por el contario, mucho es lo que ganan?
El mensaje de la ciudadanía también fue dirigido a la oposición en la que tampoco faltan las muestras de intolerancia. Verlos caminar juntos a Cobos con otros dirigentes del radicalismo que hasta ayer lo repudiaban era una ilusión que Alfonsín no pudo ver en vida.
La vuelta de Cobos al radicalismo se da por descontada. ¿Cómo manejará esto el vicepresidente? ¿Pasará facturas? ¿Se sentirá, ahora, el dueño de la pelota? ¿Cómo abordará su particular situación institucional en el marco de la campaña electoral?
Será ésta la primera vez en la historia argentina en que el presidente pertenece a un partido y el vicepresidente está formalmente en la oposición.
¿Qué pasará con Elisa Carrió, quien siempre confesó su profundo afecto por el ex presidente del que, sin embargo, se distanció en forma irreconciliable después del tsunami político de fines de 2001?
¿Qué pasará con Margarita Stolbizer y su también complicada relación con el alfonsinismo de rancia estirpe en la provinci

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