Por Eduardo Van der Kooy para Clarín

Vuelve la campaña después del duelo

El fallecimiento de Alfonsín se convirtió en un sorprendente fenómeno político. Es todavía temprano para desentrañarlo. Pero con seguridad tendrá efectos en la pelea política.
domingo, 5 de abril de 2009 · 00:00
Hace un puñado de días que Raúl Alfonsín se ha ido y los rastros de esa partida permanecen intactos en la política argentina. Una conmoción social que puede tener interpretaciones múltiples pero que, con certeza, no excluiría una: la ciudadanía parece estar demandando formas de convivencia menos traumáticas. El imaginario viajó entonces hacia los melancólicos tiempos de la restauración democrática.

Esos tiempos no fueron nada sencillos pero, tal vez, algo más normales que los actuales. El concepto de normalidad, así de simple, se fue extraviando en la Argentina incluso antes de la era de Néstor y Cristina Kirchner.

También comienza a advertirse, prematuramente, que el legado político del ex presidente se filtrará como una llamarada en la campaña electoral que vuelve después del duelo. Será otra forma de homenaje que lo hubiera halagado. Si la vida y la salud le hubieran dado un tiempo adicional, Alfonsín habría estado otra vez prendido en los debates y las tribunas.

Kirchner fue el primero en descubrir el nuevo componente que tendrá en estos meses la pelea política. Fue, para ser justos, el primero en expresarlo por el privilegio y la notoriedad que le concede su papel de ex presidente. Habló sobre Alfonsín con una familiaridad desconocida. Reveló diálogos íntimos, consejos y consultas casi cotidianas. La última constancia de una larga conversación entre ellos se remonta a abril del 2005, cuando asistieron en el Vaticano a la entronización del papa Benedicto XVI. Todo lo demás es nuevo e inédito, si lo es.

Kirchner recurrió también a elogios sobre Alfonsín para reflejarse en un espejo y marcar, quizás, el rumbo de sus próximos pasos. "Fue siempre un militante, un luchador. Defendía sus ideas. No le importaba si ganaba o perdía elecciones", describió.

¿No le importa ganarlas o perderlas a Kirchner? Sí le importa, como también le importaba al caudillo radical. Lo que Kirchner quiso anticipar fue que, más allá del tiempo de adversidades, no rehuirá a ninguna batalla. Será candidato a diputado en Buenos Aires en contra de cualquier conjetura, en contra del viento y la marea.

Un problema de Kirchner es la convicción con que cree en el compromiso de vastos sectores sociales que estarían dispuestos a seguirlo hasta el último instante. No es la misma percepción de políticos e intendentes de Buenos Aires que recorren día a día esa misteriosa geografía. A esos intendentes les cuesta un Perú congregar gente cada vez que el ex presidente realiza una aparición en el conurbano.

Hace pocos días estuvo reunido en Olivos con la mesa chica del peronismo. Estuvieron, entre otros, el vicegobernador Alberto Balestrini, los intendentes Hugo Curto, de 3 de Febrero; Raúl Otacehé, de Merlo y el cegetista Hugo Moyano. Todos le sugirieron que moderara su línea discursiva porque el malhumor porteño es, en parte, un estado de ánimo que derrama también en Buenos Aires. Kirchner pareció asentir pero el martes, mientras se apagaba la vida de Alfonsín, trató de demoler con críticas al peronismo disidente, a los radicales y a los medios de comunicación.

Kirchner aparece ahora atenazado entre aquel malhumor que no cede y la cuña que le acaba de encajar en Buenos Aires el acuerdo entre Francisco De Narváez y Felipe Solá. Ambas cosas no forman parte de ninguna confabulación sino de un registro que empieza a tener constancia en la realidad y que, además, empieza a ser conocido por los Kirchner.

La semana pasada concluyeron dos trabajos de consultoras sin tuteo con el Gobierno que incorporaron al binomio del peronismo disidente en el examen de las encuestas. El primer informe le concede a Kirchner una ventaja de menos de dos puntos sobre De Narváez y Solá: 28,7% a 26,8%.

El segundo informe arroja también números globales y otros parciales. Todos tienen todavía un carácter provisorio porque el ex presidente no formalizó aún su candidatura y porque los comicios legislativos están distantes en el horizont

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