Por Eduardo Van Der Kooy para Clarín

Cristina, entre el dólar y Malvinas

La transición está marcada por las turbulencias financieras. Ya están impactando en sectores económicos. También, por ciertos ordenamientos externos.
martes, 15 de noviembre de 2011 · 00:00
Una instrucción diplomática, nacida de un proyecto de Cristina Fernández, recorre las seis principales embajadas de la Argentina en el mundo. ¿Qué dice aquella instrucción? Que el objetivo principal en materia de política exterior para los próximos cuatro años deberán ser las islas Malvinas.

Destrabar una negociación bilateral por la soberanía que está bloqueada por Gran Bretaña.
El conflicto por Malvinas posee varias caras. Se trata de un legítimo reclamo que, como pocos en el plano internacional, permean el interés popular. Es también una cuestión que sufrió un gigantesco retroceso , en la percepción mundial, cuando la dictadura comandada por Leopoldo Galtieri dispuso la reconquista del archipiélago y se embarcó en una guerra contra la OTAN. Malvinas ha sido, además, un sueño frustrado de varios que pretendieron eternizarse en el poder .

Los militares recurrieron a la fuerza, en un tiempo en que las negociaciones en los foros internacionales progresaban, para intentar reanimar a un régimen exhausto. Carlos Menem diseñó una estrategia en su segundo mandato que apuntó a obtener de Gran Bretaña algún compromiso de diálogo sobre la soberanía de las islas. Un trampolín para su re-reelección. Pero todo fracasó. A su gestión la terminó condenando la economía de la convertibilidad. La diplomacia de la seducción que practicó Guido Di Tella halló un muro infranqueable en los kelpers.

¿Pretenderá Cristina transitar por una huella parecida? La transición se resume, por ahora, con dos trazos: las inestabilidades económicas producto, sobre todo, de la presión del dólar; ciertos ensayos de reordenamiento de una política exterior abandonada por la Presidenta en su primer mandato. La entrevista con Barack Obama en Francia ha sido, en ese aspecto, la novedad de mayor significación.

La idea de rehacer con EE.UU. una relación bilateral desde hace tiempo maltrecha y fría encontraría su origen, sin dudas, en necesidades económicas . Pero no existirían posibilidades de un acercamiento con Londres por Malvinas si Washington no tuviera voluntad de interceder. La trama sería aún más compleja: la Argentina requeriría el respaldo de las naciones europeas poderosas, que también ejercen influencia en los organismos internacionales.

La causa Malvinas –como la de los Hielos Continentales– fue siempre sensible para los Kirchner. Fue también un puente que tendieron con el universo militar en sus largos años de vida patagónica. Cristina retomó el conflicto en la última Asamblea de la ONU y elevó el tono de sus reclamos. Amenazó con suspender los vuelos que unen a las islas con Chile una vez por semana producto de una declaración conjunta. Rechazó los ensayos militares que se produjeron últimamente en la zona y los calificó de provocación.

De una guerra perdida no se vuelve fácilmente . De una desidia diplomática tampoco: hace tres años, desde que se fue Federico Mirré, que la Embajada argentina en Londres quedó bajo el timón del encargado de negocios. La Presidenta parece haber advertido el déficit y se ha propuesto reponer a un embajador. En la última semana designó uno nuevo en Brasil (Luis María Kreckler) y otro en Washington (Jorge Argüello).

El primer nombre barajado para Londres habría sido el de Ernesto Laclau. Un viejo filósofo y profesor argentino radicado hace 30 años en Gran Bretaña, catedrático en la Universidad de Essex. Laclau es una suerte de numen de la vanguardia intelectual kirchnerista , en especial Carta Abierta. Es el autor de “La razón populista”, que cautivó a los Kirchner. Un libro que reniega de la visión clásica del populismo como vertiente degradada de la democracia. Al contrario, sostiene que el populismo se orientaría a ampliar las bases de participación del sistema. Ese populismo sería como una cáscara a la cual habría que rellenar de ideología: por ese motivo equipara, en la formulación teórica, los que fueron en el pasado regímenes antagónicos, como los de Benito Mussolini en Italia o Mao Tse Tung en Chi

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