Por Esteban Godoy para Crónica

¿Quién cuida a los chicos en Bariloche?

Un nuevo caso pone en jaque la seguridad de los chicos en los viajes de egresados.
viernes, 6 de noviembre de 2015 · 00:00
EDITORIAL.- El caso de Facundo Valdez, el chico que murió luego de contraer un virus en Bariloche, durante su viaje de egresados, reavivó la polémica acerca de quién cuida a los menores durante su periplo en la ciudad rionegrina.

No es el primer caso, aunque por supuesto esperamos que sea el último, de un adolescente que pierde la vida en la celebración de fin de curso en la provincia patagónica. Y mucho se ha hablado acerca del descontrol durante esos viajes. Excesos de todo tipo, sobre todo en el alcohol y las sustancias prohibidas, sexo ocasional y sin cuidados, son los elementos que más preocupan.

Sin embargo, la permisividad de quienes están a cargo de los chicos hace posible un combo explosivo, que en muchos casos acaba de manera fatal. La pregunta concreta es: ¿quién se hace cargo de nuestros hijos en Bariloche?

Las empresas se escudan en la mayoría de los casos en el supuesto alcance de sus responsabilidades, y en otras situaciones, el argumento se centra en la actitud irracional de los jovencitos, que planean su viaje de egresados “a morir”. Pero tal como ocurrió con el fallecimiento de Julieta Uriarte, a comienzos de octubre, la atención médica es central en estos episodios, y luego queda en evidencia que brilla por su ausencia. La muerte de Julieta pudo haberse evitado, de no ser por el desdén de la médica que la atendió, que aseguró que la menor no tenía nada. Pero murió cinco horas después.

El hermano menor del Pocho Lavezzi estuvo en grave estado hace tres meses por una neumonía, que los galenos no habían tratado como correspondía. Y ahora, Facundo, con un virus y sin atención médica durante las 30 horas que duró el viaje de regreso desde Bariloche.

Los padres expresan su preocupación en forma recurrente, pero el sistema sigue igual hace décadas, sin que asome un atisbo de cambio.

Es la quinta muerte de un chico durante su viaje de estudios en los últimos siete años. ¿Hasta cuándo? La respuesta urge hoy más que nunca, para que la vida de estos chicos inocentes no haya sido en vano.

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