Por Pablo de León para Clarín

Conti on fire y Máximo al pasto

Otro cruce de Fernando Sánchez con la diputada K. Un oceanógrafo perdido. Y un sheriff con remolque.
lunes, 4 de julio de 2016 · 00:00
EDITORIAL.- A sus rincones

Cámara de Diputados de la Nación. Entrada exclusiva para los legisladores. Espera el ascensor el diputado nacional Fernando Sánchez. Se abre la puerta y allí está Diana Conti. Suspenso. Repasemos: la semana anterior, el legislador “lilito” y la diputada K se habían trenzado fuerte en el recinto. La enérgica kirchnerista lo cruzó a Sánchez, en el debate por los allanamientos a Julio De Vido, lo acusó de “esconderse entre las polleras” de Carrió y disparó: “ Te vas a tener que meter la lengua donde ahora no tenés pelota para metértelas”: finísimo todo. Volvamos: Sánchez está por entrar al ascensor de Diputados y allí está Conti. “Con vos tengo que hablar”, le dijo el de la Coalición Cívica a la peronista. La puerta se cerró y ambos viajaron juntos unos cuantos pisos. Conti se justificó diciendo “Yo soy así”. Se dijeron algunas cosas más y la legisladora K se bajó del elevador con gesto adusto. ¿Continuará? Misterio...

Metro cuadrado

Otro misterio se cierne sobre la Residencia Presidencial. Máximo Kirchner vivía en Olivos, en el último tiempo de la gestión Cristina, en una casa que está cerca del muro que da sobre Avenida Maipú. Al comenzar las refacciones en la abandonada quinta, los encargados de cuidar el césped vieron una zona donde el pasto era diferente. Las dudas invadieron a los jardineros de la residencia: ¿qué había pasado allí para que el césped hubiera sido cambiado, si no había plantas ni árboles en ese sector? Ahora, al surgir el caso José López -entre monasterios, criptas y bóvedas- los nuevos habitantes de la Quinta de Olivos se miraron con desconfianza: ¿habrá allí algún tesoro escondido? ¿Será un trabajo para “El Hombre Pala”, como llama al fiscal Marijuan el abogado mediático Mauricio Dalessandro? ¿Será que “todo tiene que ver con todo”, como decía CFK?

Western


No es John Wayne ni Clint Eastwood. No trabajó en los western “Río Bravo” ni protagonizó “Por un puñado de dólares”. Es más bien un sheriff de cabotaje aunque está en Ezeiza. Alejandro Granados , el ex ministro de Seguridad de Daniel Scioli, sigue al frente de la intendencia de Ezeiza. El hombre de los mostachos se tomó en serio el mote de sheriff y cada mañana, sale a recorrer el distrito. El colmo fue este viernes cuando encontró un patrullero encajado en el barrio Villa Guillermina y ató una linga a su camioneta y lo sacó arando de la zanja. Este peronista histórico no descuida su relación con el gobierno actual: recibió en su despacho a Manuel Mosca, vice de la Cámara de Diputados, y cenó con Emilio Monzó en “El Mangrullo”. Claro que para no ser acusado de haber “pegado el salto”, este viernes se fue hasta San Vicente para el homenaje a Juan Perón, a 42 años de su muerte. Compartiendo el Capital...



Al agua, Pato

En el Gobierno Nacional las internas no existen pero que las hay, las hay. Una muestra de eso es el enojo de un sector del macrismo con un hombre de “Unión por Todos”, el partido de la ministra Patricia Bullrich. Resulta que Luis Enrique Green fue designado al frente de la Subsecretaría de Desarrollo de Fronteras. Hasta ahí todo normal salvo que, “dicen”, que el Licenciado Green es Oceanógrafo. La noble ciencia moderna que estudia las aguas y los fondos de los mares y los océanos, desde el punto de vista físico, químico y biológico, no encajaría en una tarea vinculada con las fronteras argentinas. Salvo que se ocupe del cuidado de la fauna y la flora en esos lares, para lo que el apellido encajaría a la perfección. Verde que te quiero verde, que te quiero verde…

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