Por Sergio Crivelli para La Prensa

Errores gratuitos desgastan la imagen y la autoridad de Macri

Sobre el uso de datos de la Anses, el encuentro con TIenlli y el papel de Marcos Peña.
lunes, 1 de agosto de 2016 · 00:00
EDITORIALES.- El gobierno de Cristina Fernández dejó un desastre económico que debía ser reparado. Mauricio Macri asumió esa tarea ineludible y está pagando un costo lógico. Su figura se está desgastando mientras aumenta el malhumor social. Podrá alegarse que el rebrote inflacionario y el parate fueron mayores a los previstos cuando se decidió devaluar, pero ciertamente no había otra opción que la de un urgente `reseteo' de las variables macro.

Los que en cambio se podían haber evitado eran los errores no forzados por la herencia y por la todavía débil oposición en los que está  incurriendo el gobierno en su momento más complejo.

En lo peor de la recesión, con pérdida de empleo y problemas irresueltos como el de las tarifas de energía. En un momento en el que los jueces antimacri compiten por el protagonismo y están empezando a afectar la gobernabilidad o por lo menos a plantear dudas sobre su futuro. Un trance en el que el `gobierno de los jueces' provoca inconvenientes en el servicio de energía que sacan a los usuarios a la calle y muestran a los funcionarios del  área carentes de reflejos.

En este marco cualquier traspié puede tener repercusiones exageradas. Eso ocurrió con la decisión de usar la base de datos de la Anses para comunicaciones oficiales y en el incidente con un animador de TV que parodiaba al presidente. Casos irrelevantes en épocas normales, pero que resultaron sobredimensionados por el ingenuo manejo político del gobierno. En ambos tuvo protagonismo el jefe de Gabinete, Marcos Peña.

Peña acusó a sus detractores kirchneristas de “hipocresía y desorientación” por las críticas, ya que ellos habían cedido datos oficiales a Banelco y a gobierno provinciales pero el balance de la polémica es ampliamente negativo para Macri. El argumento preferido de Peña de que la actual es una administración `transparente' es de una ingenuidad que no merece comentarios. En todo caso la desorientación no es sólo del kirchnerismo.

Más aún, después de cometida la equivocación que dio munición a prácticamente todo el arco opositor hubo opiniones enfrentadas dentro del oficialismo. Por ejemplo, entre el presidente provisional del Senado, Federico Pinedo, y Peña a las que Macri asistió en silencio. Peña prometió un análisis más detenido de la cuestión, pero al día siguiente avanzó en una conferencia de prensa en la que ratificó que el gobierno seguiría adelante con su decisión. Tuvo la inocencia de aclarar que `no había una vocación de utilización electoral de los datos'. Si, como resultado de las acciones judiciales o de las protestas en aumento, el gobierno debe dar marcha atrás una vez más, el costo será  alto e ingresará en la cuenta del presidente.

En el caso de Marcelo Tinelli el intento de apaciguamiento lo involucró directamente. Desde el oficialismo se alegó que al conductor no `se lo puede dejar solo', criterio que sin duda comparte el kirchnerismo que para controlarlo le puso de socio a Cristóbal López. Pero la respuesta del actual gobierno no debería haber consistido en recibirlo en Olivos. Menos aún compartir supuestas gracias por las redes. Lo más pertinente hubiese sido responderle a través de voceros de su propio ambiente, el del espectáculo, que apoyan la actual gestión y mantener alejado a Macri de un triste episodio muy difícil de distinguir de una claudicación.

Entre todos los factores que erosionan al gobierno el más peligrosos es de todas maneras su enfrentamiento con jueces que traban medidas como la suba de tarifas incidiendo negativamente sobre una economía que ya está  en zona roja. El presidente denunció que son los kirchneristas de Justicia Legítima los que asumieron esa tarea, pero hay otros no alineados con ese sector que expresan su antimacrismo con fallos que afectan la gestión del poder administrador. Por ejemplo, la jueza Liberatori en la ciudad de Buenos Aires.

El denominado `gobierno de los jueces' es una consecuencia de la devastación del sistema político. Los magistrados judiciales ocupan el vacío de poder dejados por los políticos. El fenómeno se intensificó durante los doce años de kirchnerismo y ya es imparable. Los dirigentes usan a los jueces como armas arrojadizas. Los anti `K' le tiran a los `K' con un Bonadio y los kirchneristas responden con Gils Carbó. El deterioro institucional es grave y hoy le toca pagarlo a Macri.­

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