Andrea Rincón habló en "PH" sobre sus problemas de adicción del pasado: "Yo estoy muy avergonzada"

La actriz se sinceró con Andy Kusnetzoff y el resto de invitados.
domingo, 17 de mayo de 2020 · 01:28

Andrea Rincón fue una de las invitadas estrellas de "Podemos Hablar" la noche de ayer, y su confesión fue una de las más conmovedoras de la jornada, pues Soledad Silveyra le pidió que hablara de su difícil experiencia como adicta a las sustancias estupefacientes.

"¿Cómo viviste las veces que caíste, y qué sentís que le podés decir hoy a un pibe para liberarse de las drogas?" fue la pregunta que Soledad le hizo a Andrea en la dinámica del show que les permite a los invitados cuestionarse entre ellos.

"Uff, algo que me sucede a menudo es que me hablan mucho, y me piden ayuda. Me he reunido, he internado y vivo internando a personas que no conozco...", confesó Rincón sobre cómo ha servido de apoyo a muchos jóvenes.

Sin embargo, la modelo no dejó de reconocer que no es un tema fácil de hablar para ella: "La verdad es que me cuesta un poco hablarlo en público, me parece que lo mejor que se puede ver del otro lado es el cambio, mi cambio está a la vista".

Rincón dejó como recomendación a quienes padecen esto, su ejemplo: "Yo pedí ayuda, que eso también te da mucha vergüenza asumirlo, pero de hecho también esto como que me da un poco de vergüenza, una cosa es cuando uno se tiene que arremangar y cuando hay un caso de un pibe que te está pidiendo ayuda...".

"Ahora es como que me da un poco de vergüenza, porque es algo de lo que yo estoy muy avergonzada, de todo lo que hice", confesó con valentía la actriz, consiguiendo que Andy Kusnetzoff dijera: "No tenés que avergonzarte de lo que hiciste, sino sentirte orgullosa del cambio porque te vemos bien. Das charlas en colegios sobre bullying y hay muchos pibes que se identifican con vos. Está bueno ese testimonio de 'mirá, se puede, hay que pedir ayuda'".

Pero a pesar de las lindas palabras del conductor, la argentina recalcó: "No deja de dar vergüenza a veces. Es el día de hoy que veo a mis padres y les pido perdón. No dejo de sentirme culpable y a veces (...) Me agarra algo que me lleva a decir: ‘¿por qué hice lo que hice?’ Y ya está, no puedo mirar más para atrás. Pero cuando alguien me pide ayuda no lo dudo porque sé que es estar en el infierno realmente...".