Truco de belleza

Por nada del mundo tires la piel del Aloe Vera, mirá cómo utilizarla y tener muchos beneficios sin gastar

Hacé una fórmula casera infalible que está libre de aditivos químicos y es 100 % natural.
miércoles, 22 de mayo de 2024 · 21:26

Muchas personas utilizan el gel transparente del Aloe Vera de forma tópica, ya que crean cremas y ungüentos 100 % naturales para tratar diversos problemas de salud. Lo cierto es que esta poderosa planta posee diversas propiedades medicinales, tales como antiinflamatorias, antiulcerosas, antivirales, hipoglucemiante e hipolipemiante y antitumorales, entre otras.

Las hojas del Aloe Vera despiertan un enorme interés a nivel mundial por su acción cicatrizante e incluso por su uso en varios tratamientos de belleza cosmética, dado que resulta ser un potente hidratante, tonificante y emulsionante. En ese sentido, te contamos que por nada en el mundo tenés que tirar la cáscara al sacar su consistencia viscosa, porque tiene múltiples beneficios que, a decir verdad, pocos saben aprovechar.

Una persona sacando el gel transparente del Aloe Vera.

Cómo obtener polvo de Aloe Vera para aprovechar sus múltiples beneficios

Los bótanicos señalan que podés crear una fórmula casera infalible con la cáscara del Aloe Vera que te sobró tras usar su gel: un polvo curativo para emplear en formulaciones cosméticas. Este trucazo beauty está libre de aditivos químicos y su corteza conserva a la perfección sus efectos regenerativos, hidratantes y calmantes.

Cáscaras de Aloe Vera secas.

Este polvo de Aloe Vera es ideal para aliviar la dermatitis después de una depilación o post camas solares, por mencionar algunas de sus aplicaciones tópicas. ¿Cómo podés obtener este fabuloso producto con la sábila? A continuación, te mostraremos su modus operandi para exprimir al máximo sus beneficios medicinales.

Polvo de Aloe Vera listo para ser usado.
  1. Una vez que retiraste toda la pulpa de las hojas del Aloe Vera y dejaste solo la cáscara lo más limpia posible, cortá esta corteza en pedazos pequeños para ponerlas a deshidratar.
  2. Podés colocarlas bajo el sol, pues tienen que quedar secas y crujientes para poder ser procesadas.
  3. Usá un molinillo eléctrico o manual para moler mayores cantidades sin esfuerzo alguno. Luego, utilizá un colador y guardá tu polvo en un recipiente con tapa hermética.
  4. Listo, ya podés emplearlo en tratamientos de belleza cosmética como cremas, lociones y mascarillas.
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