Los particulares gustos en la cama de Juliana Awada, la mujer de Macri

Un medio español hizo un análisis exhaustivo sobre la vida de la esposa del precandidato a Presidente de la Nación.
martes, 28 de abril de 2015 · 00:00
BUENOS AIRES.- Juliana Awada, es una exitosa diseñadora, pero también es la bella esposa del jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y precandidato a Presidente Mauricio Macri. Ella fue analizada por el medio español vanitatis.com como una fanática de los bolsos grandes y los relojes caros, además de considerarla una apasionada por su trabajo. En ese mismo medio ella asegura que es "insaciable en la cama”.

Macri, ex presidente de Boca Juniors, conoció a su tercera y actual esposa durante una comida benéfica. Sus encuentros casuales con "la negrita", así la llama el dirigente, en un gimnasio de su barrio, hicieron el resto.

El medio español afirma que los bolsos grandes que le gustan son Birkin de Hermès, la misma marca que consume la presidente Cristina Fernández de Kirchner. A la hora de los relojes, Awada elige la marca Rolex. 

Macri no es el primer marido de la diseñadora. Juliana, con tan solo 23 años, se casó con el millonario conde belga Bruno Barbier. El padre de Valentina, su primera hija, tiene una fortuna estimada en 400 millones de euros, según el diario porteño Clarín. Con él fraguaría un amplio círculo social, veranearía con lo más granado de la jet del Viejo Continente y conocería calles icónicas del lujo como la parisina Rue Saint-Honoré. A Awada no le interesa la política. Pero le gusta no pasar desapercibida. De las tres mujeres con las que se casó el dirigente, Juliana es, sin duda, la que ha desarrollado un alto perfil público.

Casados desde 2010, ella misma llegó a declarar que si su marido es nombrado presidente de Argentina, se mudará a la residencia presidencial de Los Olivos "a pesar de saber que mi casa es un lugar que sentimos como nuestro refugio”. En ella criaron a Antonia, la hija que la pareja tiene en común.

Persuasiva, sexy y elegante, Juliana es diseñadora por tradición familiar. Fue la encargada de impulsar Cheeky, una de las marcas de ropa para bebés y niños con 40 años de historia en Argentina y propiedad de sus padres. También lanzó la firma de moda para mujer Awada. Con ella, llegó a diseñar colecciones prêt-à-porter y logró afianzar su línea de ropa en países como Chile o Uruguay.

El éxito de esta firma con la que Juliana amplió el target de sus consumidoras, se vio ensombrecido por una serie de denuncias por explotación laboral. Según un vídeo difundido por una ONG, tenía a 13 costureros de origen boliviano trabajando durante más de 15 horas al día en condiciones de hacinamiento.

Su causa sería sobreseída tiempo después por un juez que ingresó en las filas del partido de Macri. La firma de ropa de ella cuenta con 13 locales.

En 2012, la facturación actual superaba los 25 millones de pesos (más de 2,5 millones de euros), según Clarín. Un crecimiento positivo que se debe, tal y como declaró la misma Awada, "al compromiso familiar de ser competitivos con los precios”.

La belleza exótica de Awada –tiene ascendencia libanesa por parte de padre–, así como su asiduidad a importantes cenas benéficas o eventos vinculados a la moda, no solo han posicionado su marca, también la imagen de su familia. Ahora solo falta que Macri la convierta en primera dama. (Redacción Minuto Neuquén)

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