Mujer

Víctimas del estrés, víctimas de esos kilitos demás

Ante exigencias externas se produce una respuesta fisiológica, una química, que altera el cuerpo y la conducta. Estar alterada afecta el metabolismo. ¿Cómo evitarlo?
jueves, 12 de febrero de 2009 · 00:00
Para muchas de nosotras, después del buen comer y beber en las navidades, rebajar es parte de las resoluciones para el año nuevo. Para lograr esa meta, el cuerpo necesita retomar un ritmo saludable y bajar los niveles de estrés , antes de comenzar dietas y ejercicios.
 
El estrés es una respuesta fisiológica interna, que ante exigencias externas que percibimos amenazantes, produce una química que altera el cuerpo y la conducta. Comparto con ustedes esta información sobre cómo afecta el metabolismo.

Está médicamente estudiada la conexión entre el estrés y sus efectos prejudiciales en la presión sanguínea. Además, pone al metabolismo lento; en vez de digerir las comidas, las almacena como recurso de energía para la “sobrevivencia”.

El cuerpo está diseñado para protegerse bajo las situaciones de peligro personal y una forma es conservando el peso. ¡Lo peor es que ese peso se nos nota, sobre todo, en la parte abdominal: lo rollos alrededor de la cintura!
 
¿Quién puede vivir sin estrés en nuestra sociedad de tantas demandas de tiempo y energía, de cambios en la economía y de desconfianza en las relaciones? Vivir así es ya un estilo de vida bien común, el cual ni siquiera nos hemos dado cuenta, es ya crónico.

Estar estresadas activa una respuesta primitiva de alarma interna llamada: “lucha o huída”. El cuerpo segrega cortisol y adrenalina. Esta respuesta química hace que se aumenten los niveles de grasa, azúcar en la sangre e insulina.

Si el sobre peso y el comer nos dan estrés, se dispara automáticamente la respuesta de “lucha o huída” poniendo el metabolismo lento. Mientras nos sintamos en peligro, el sistema pide comer más. El cortisol impide que el cerebro entienda que ya es suficiente.

Una razón por la cual se nos hace difícil rebajar puede ser, que vivamos habitualmente en esa tensión de alerta extrema. Aunque las situaciones ya no representan peligro real, seguimos percibiéndolas así en el ego (a nivel psicológico). El estrés mal manejado nos puede desequilibrar psicológicamente con ansiedades y depresiones.
 
El estrés crónico desgasta el metabolismo, acumula grasas en la cintura, disminuye el deseo sexual, impide el sueño reparador, sube el colesterol y activa el sistema inmune y la inflamación de los tejidos. ¡El estrés y el aumento de peso se alimentan uno al otro constantemente y afectan nuestra auto estima!
 
La conclusión del Doctor Mark Hyman es: “Estar estresada engorda, la grasa adicional que se crea en la cintura produce más hormonas de estrés y lleva a almacenar más grasa, lo que lleva a más hormonas de estrés y más grasa, y el círculo vicioso sigue y sigue. La única manera de parar es relajarse ”.

Si el estrés nos hace ganar peso, el relajamiento nos ayuda a perder peso junto a la alimentación saludable.. La buena noticia es que sí podemos romper estos ciclos automáticos y crónicos, al hacernos más conscientes de nuestras respuestas internas automáticas.
 
Esta es nuestra mega meta en Tertulias del Alma: vivir más empoderadas con la información interna de quiénes somos y qué queremos. Un plan específico para lograr esa meta es vivir más conscientes de nuestro nivel de estrés y aprender a relajarnos

¿Puedes darte el permiso de priorizar este año exigirte menos y relajarte más, con mucho auto amor?

Fuente: mujer.yahoo.com

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