Mujer

Poné en marcha tu sensualidad

Enterate en esta nota cómo explotar tus encantos y desarrollá nuevas estrategias. A continuación, te damos los mejores consejos para seducir en forma cautivante.
miércoles, 11 de mayo de 2011 · 00:00
¿A qué mujer no le gusta que le digan piropos por la calle? Aunque no lo conozcas, no te guste y, probablemente, no vuelvas a verlo en toda tu vida, el hecho de que un hombre te mire, te hace sentir un poquito más especial, atractiva.

Soltera o en pareja, en casi toda ocasión es agradable sentir que alguien te mira. Pero cuando llega el momento justo y tenés enfrente al chico que te llama la atención, pareciera que te hacés transparente y desaparecés casi como por un acto de magia.

¿Cómo hacer para sacar a relucir toda tu sensualidad y potenciar tus encantos cuando la situación lo requiere? Aquí te contamos los mejores secretos para hechizar.

La forma de presentarnos ante los demás dice mucho de nosotras. No es lo mismo salir vestida para ir a la oficina que maquillada para salir un sábado a la noche con amigas. Como vos, las personas responden a la imagen que vos das. Así, una de las primeras formas de inferir algo de vos será a través de tu imagen. Y no por algo meramente superficial, sino que será lo primero que verán de vos. ¡Ojo, esto no quiere decir que sea lo más importante!

Por ejemplo, si sos médica o maestra, ya estarás dando alguna pista de tu vida con el uniforme. Vestite sensual pero elegante. Lo importante es que generes cierta curiosidad sin ser vulgar. Celine Stajcer, profesora de seminarios de sensualidad y strip-tease de Tentarte, recomienda, además, usar un buen perfume que te identifique y no usar demasiado maquillaje.

También comunicás con tu forma de moverte. La manera de caminar, los gestos, las caricias o hasta un roce en el momento adecuado pueden despertar el interés de la otra persona. Celine sugiere "mover las manos con naturalidad y evitar gestos irritantes. Los hombres son menos perceptivos al lenguaje corporal que las mujeres y, por eso, podemos tomar ventaja a la hora de seducir o, incluso, interpretar al otro".

La mirada es una de nuestras principales armas de seducción. ¿Hay algo más sensual que una mirada de deseo? Los ojos expresan estados de ánimo, sentimientos y hasta pueden llegar a convertirse en sugestivas propuestas. Una mirada, intensa y a los ojos, podrá, sin dudas, decir mucho más que mil palabras. Si, además, jugás con las cejas y los párpados, no habrá hombre que se resista. "Tenemos que aprender a mirar a los ojos", dice Celine.

Y por último, pero no por eso menos importante, sacá a relucir toda tu simpatía y espontaneidad. No existe nada más sensual que vos misma, que tu ser verdadero. Por eso, no te esfuerces por ser alguien que no sos. "Conservá tu personalidad, tu forma de ser, sé vos misma.

Una personalidad bien definida y espontánea es mucho más atractiva que una sofisticación elaborada", dice Celine. Y agrega: "lo más importante es la sonrisa. Hay que sonreír siempre".

Tips

Hay un libro llamado Lecciones de seducción (Editorial Norma), que es elemental en este tema para todas las mujeres. Su autora, Pilar Sordo, establece algunos consejos prácticos siguiendo los doce meses del año, que en definitiva se convierten en etapas o fases de un descubrimiento personal. Aquí te adelantamos algunos de ellos:

-Hacete alguna de estas preguntas: ¿cómo soy en relación a la seducción? ¿Qué elementos de mi historia familiar, de mi adolescencia o pareja influyen en la autoseducción o en la manera de conquistar al otro?

-Mirá hacia atrás y aplaudite por los avances que has tenido en el tema de la conquista. Si sentís que hay algo que te tiene angustiada o un dolor enquistado, escribilo, soltalo hacia fuera, comentalo con una amiga o conversalo con tu pareja.

-Las mujeres a veces vivimos polarizadas entre “la mujer mala” y la “buena”, ambas generalmente generadas en la adolescencia y validadas desde el machismo. La segunda es la responsable, con pocas parejas, hijos a corto plazo, excelente ama de casa, aquella que cuida su cuerpo, ordenada, armónica, sutil, ingenua