Mujer - Pareja

Él nunca quiere hacer nada: ¿Qué hacer?

Pasa muy seguido que los hombres se"achanchan" y las chicas nos morimos de aburrimiento. Te contamos cómo proceder en estos casos.
sábado, 29 de junio de 2013 · 00:00

Morís por estrenar esos mocasines con plataforma, pero tu pareja no se quita la joggineta en todo el fin de semana. Sí, te saca de quicio. Todavía no probaste el muffin de arándanos de ese nuevo deli que todas postean en Instagram porque él prefiere desayunar en casa leyendo el diario en la cama. Sentís que vas a explotar. ¿Somos compatibles? ¿Sigo insistiendo? Respirá.

Antes de desatar un último tsunami que finalmente logre levantarlo del sillón, hay que entender que es muy común el debate sobre qué hacer en el tiempo libre cuando estás en pareja . Casi siempre hay uno de los dos que es más activo, y suele ser la mujer la que decide qué hacer y dónde.

Por otro lado, las mujeres -en general- somos más sociables que los hombres. Nuestras agendas albergan los cumpleaños de todos los miembros la familia, hijos de amigas y compañeros del trabajo. Pautamos encuentros con nuestra flía y la de ellos. Incluso ¡él nos pasa el teléfono cuando llama SU madre para coordinar! (sí, yo también te quiero) y nos encargamos de que haya siempre tema de conversación: "¿Juega Messi hoy?". ¿Te pasa?, ¿vos también sos una social planner?

Más allá de qué rol ocupa cada uno en la pareja, o de las habilidades propias de cada género, podemos revisar algunas situaciones para que los fines de semana no se transformen en campos de batalla. Y, al fin, estrenes esos mocasines. La revista Oh La La! te cuenta cómo.

¿Qué le pasa a él?

Está cansado y quiere ¡dormir la siesta! Para algunas mujeres, esto es incomprensible, lo ven como una pérdida de tiempo y buscan que cada rato libre se transforme en una aventura repleta de adrenalina y resultados. A él, en cambio, quizá como trabaja toda la semana hasta muy tarde y los jueves juega al fútbol con amigos, eso ya le parece suficiente. Entonces, el fin de semana es su momento para dormir, recomponerse y bajar exigencias. En fin, no hacer nada.

No quiere gastar o usaría la plata de otra manera. Es muy común evitar hablar de temas financieros para luego pasarse factura mutuamente sin una charla sensata previa. El plan es tomar unos licuados mirando el río y, en vez de relajarse, acota: "Dos licuados, ¿60 pesos? Gorda, ¡los preparaba yo en casa por un tercio!". Y vos solo pensás que mover el río hasta tu balcón debe salir mucho más todavía. Adiós tarde romántica. Tendremos que entender que muchos de ellos piensan más en costo-beneficio mientras que a nosotras nos suma la experiencia estética y emocional, es decir, el contexto y compartir con él.

Algo del plan le molesta. ¿Dice que no a todo sin filtro? ¿O sus negativas son exclusivas de planes con tu familia o tu grupo de amigos de la facultad, por ejemplo? Tal vez no sabe cómo decirte que algo puntual del programa no le cierra y boicotea todo por eso. Entonces, estate atenta a detectar patrones, Sherlock.

Pasó a otra etapa. Pocas personas pueden sostener el ritmo y los horarios de los 20 a los 30 años. Pensá si tus propuestas "se quedaron en el tiempo" y tal vez él ya no quiere salir hasta tan tarde (ojo, que la siesta es salvadora), porque la resaca no es lo mismo a los 40, ¿cierto? Los ritmos dispares son el detonante típico en parejas donde la diferencia de edad es mayor y las actividades de los grupos de amigos son evidentemente incompatibles.

Casi siempre, somos nosotras las que decidimos qué hacer y dónde ir, tranquila, te ayudamos a ver qué podés hacer (o dejar de hacer) al respecto

 Cómo era antes y cómo es ahora

Cambió: "Pero antes él era quien me arrastraba a todos lados. Está cambiado". Si descartamos las excusas que mencionamos arriba, existe la posibilidad de que esté pasando por un momento de replanteos o preocupación. La apatía, el desgano e, incluso, un estado de enojo o malhumor que llegó par

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