Mujer - Maternidad

Lactancia materna: Mitos y verdades

Dudas, miedos e interrogantes que surgen en esta etapa tan especial de la mujer.
lunes, 1 de julio de 2013 · 00:00

Por sus beneficios nutricionales e inmunológicos para el desarrollo infantil, la Organización Mundial de la Salud (OMS) fomenta la práctica de la lactancia materna durante los primeros dos años de vida de un bebé.

En la Argentina, según datos de la Encuesta Nacional de Nutrición y Salud (ENNyS, 2007), el inicio de la lactancia es elevado, con un 95% de adherencia. Sin embargo, la cifra se reduce al 70% entre los 6 y 8 meses; al 50% al año; y al 24% en el segundo año. Varios mitos se esconden detrás de la decisión de las mamás de dejar de dar el pecho. Desenmascaramos algunos de los más frecuentes.


* Las mujeres con pechos pequeños no pueden amamantar o tienen menos leche.

El tamaño de los pechos no influye en la lactancia. Todas las mujeres producen leche de buena calidad y en cantidad suficiente porque es un proceso regido por la ley de la oferta y la demanda: cuanto más se lo amamante, más leche se producirá.


* A los bebés hay que darles el pecho a libre demanda, cada vez que lo "pidan".

Es una premisa verdadera y muy importante, sobre todo en los recién nacidos. La cantidad de leche que produce una madre llega a su punto óptimo cuando se amamanta al niño tantas veces como lo necesite. Suele ocurrir cuando se alimenta sin imponer horarios, cada vez que el pequeño lo desee.


* Si la mamá está enferma, no debe amamantar, y si lo hace no puede tomar ninguna medicación. 

No es correcto ya que si la mujer tiene gripe, tos, está resfriada o tiene alguna enfermedad leve puede seguir amamantando. Si se trata de una enfermedad más grave, antes de tomar cualquier medicación deberá consultar al médico. Si el medicamento o terapia que debe tomar es incompatible con la lactancia y no hay ninguna otra alternativa, se puede mantener la producción de leche haciéndose una extracción de leche manual o con el sacaleche mientras dura el tratamiento, para luego retomar la lactancia.


* Tener los pezones planos o invertidos va a hacer casi imposible la lactancia.

Si bien al principio puede ser más difícil el enganche, existen dispositivos diseñados especialmente para sacar hacia afuera los pezones invertidos o temporalmente aplanados. En muchos casos, los pezones invertidos sobresaldrán más a medida que el bebé comience a acoplarse y pase el tiempo. La succión ayuda. Si el problema persiste, se puede buscar ayuda de un experto en lactancia.


* Para producir más leche, hay que beber mucha leche.

Es conveniente que la mujer siga una dieta balanceada, pero no hay alimentos que aumentan o disminuyen la producción de leche. Esta se regula en función del vaciado del pecho, no de los alimentos que se ingieran. Es importante además que la madre reciba un buen aporte de agua para compensar el volumen de la misma que el organismo utiliza para la producción de la leche.


* Hay que espaciar al menos tres horas cada toma para darle tiempo al pecho a que "se recargue".

El cuerpo de una madre lactante siempre está produciendo leche. Sus senos funcionan, en parte, como "depósitos de reserva", algunos con mayor capacidad que otros. Cuanto más vacío esté el pecho, más rápido trabajará el cuerpo para reabastecerlo. Cuanto más lleno esté, más lenta será la producción de leche. Si una madre espera sistemáticamente a que se le "llenen" los pechos antes de amamantar, su cuerpo puede recibir el mensaje de que está produciendo demasiada leche y, por tanto, reducir la producción.


* Siempre hay que darle al bebé ambos pechos en cada toma.

Esta premisa es falsa, ya que es importante dejar que el niño termine de tomar del primer lado antes de ofrecer el segundo, aunque esto signifique que rechace el segundo pecho. La última leche (que contiene más caloría

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