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Conflicto en Gaza: "La guerra diaria" II

La mirada del conflicto bélico por dentro, en los ojos de un arquitecto argentino que hace años vive en Israel. El día a día de una situación que se agrava.
viernes, 16 de enero de 2009 · 00:00
Nota exclusiva de El Intransigente cedida a Minuto Neuquén.


El Intransigente ofrece una crónica de lo que sucede en la Franja de Gaza, los ataques, el conflicto y la mirada desde Israel que muestra, en los ojos y desde la perspectiva de Uriel Kon, arquitecto argentino residente en ese país hace mucho tiempo, la continuidad de un problema histórico, social, religioso y de toda índole, que sólo trae la peor de las consecuencias. Otra vez la guerra, otra vez el horror. Una parte de la historia que más allá de toda polémica, está contada en primera persona y refleja un panorama de lo que sucede a lo lejos, cuando todo parece estar lleno de números, sitios y acciones de las que poco podemos llegar a profundizar. A continuación, una segunda parte del texto:

En la academia de Arquitectura donde trabajo nadie habla de la guerra, nadie se manifiesta en contra, todo parece suceder en otro plano, ajeno a la realidad. Cunde un silencio de plena normalidad. La aceptación es evidente. En el café suenan canciones pop, alternadas con las noticias que son enunciadas en voz lacónica cada media hora. Caen misiles en varias partes del país. Los Israelíes responden con la ferocidad de quien se cree portador de la verdad y desea hacerla valer por todos los medios.

Hablo con un profesor árabe, pregunto por su ánimo y le hago saber mi malestar por la apatía de los estudiantes. Tratamos de organizar una demostración de protesta, pero esta no llega a cauce a falta de participantes. Al final, cada uno entra a su clase y trata de hacer arquitectura con los estudiantes, mientras caen los edificios en Gaza: cae el ministerio de educación, caen casas, cae el edificio de la televisión local, caen mezquitas, escuelas. Las fotos en la prensa documentan monumentos de concreto y piedra, escombros apilados en capas y ciudadanos contemplándolos. La ciudad en ruinas, relata metafóricamente la desolación interior de sus habitantes.

Nota de guerra: al cuarto día del comienzo del enfrentamiento armado nada ha cambiado en cuanto a la euforia. Por la noche vienen a visitar una chica conocida junto con su novio extranjero, asesor en el gobierno de su país. Los dos acaban de llegar a Jerusalem para reservar fecha para su boda. Deciden contraer matrimonio en el atardecer, en la fortaleza de Masada ubicada en medio del desierto. Evito decirles que me parece de pésimo gusto casarse en un lugar en el que varios cientos de guerreros y familias judías hubieran cometido suicido masivo. Masada es el símbolo del espíritu Israelí́ que jamás se rinde y que gusta de gritar en el borde de la fortaleza que “Masada no caerá́ por segunda vez”, como había acontecido frente a los romanos ante la inminencia de una derrota en el año 73 a.c .

Los invitados entran, toman asiento y sorben el vino que les sirvo junto con una bebida alcohólica con gusto a pera. No se habla de la guerra. Ni se la nombra. Se habla de la indumentaria para el casamiento. Evocamos el pasado y planeamos encuentros futuros. Mientras charlamos, pienso de refilón en los caídos y recuerdo una fiesta de casamiento en la que el oficiante que lideraba la ceremonia, alababa la personalidad del novio diciendo que este sería un gran marido y compañero ya que “había sido un gran soldado y que su osadía le había dado muchos fructíferos años en las fuerzas de choque del Tzahal (IDF).

La ideología sionista alrededor de la cual se construyo este estado, adapta el judaísmo a su doctrina, tomando de él solamente los elementos que la fortifican, desechando otros conceptos morales que se encuentran en total contradicción con los modos locales. Existe una gran tensión entre el sionismo y el judaísmo. Me arriesgo a decir que tanto sus intereses, como sus horizontes, como el modelo de hombre que intentan moldear son cuando menos diferentes y cuando mas completamente opuestos.

Todavía sentado, mientras trato de seguir la conversación, espío los títulos de las noticias en la pantalla de la c

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