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Obama reconoció su primer error como mandatario

El presidente de EE.UU reconoció que se equivocó al mantener a Tom Daschle al frente del Departamento de Sanidad, quien debió renunciar por tener una deuda en impuestos.
miércoles, 04 de febrero de 2009 · 00:00
El presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, reconoció que se equivocó al mantener a Tom Daschle como su nominado para dirigir el Departamento de Sanidad incluso después de que se descubriese que no pagó impuestos por valor de más de 100.000 dólares.

"Creo que esto fue un error. Creo que metí la pata. Y asumo la responsabilidad por ello y vamos a asegurarnos de arreglarlo para que no ocurra de nuevo", afirmó Obama en una entrevista.

En su particular ronda por la televisión norteamericana, Obama aseguró además que la mayor sorpresa desde que llegó a la Casa Blanca fue descubrir que "cada decisión" que toma "cuenta". Asimismo dijo que aún no fumó un cigarrillo en la Casa Blanca, confesó que no sabe utilizar los teléfonos de la limusina presidencial y reveló que el famoso perro que prometió a sus hijas llegará en unos meses, cuando la temperatura en Washington no sea tan baja. Pero el asunto estrella fue la renuncia del secretario de Sanidad designado.

Obama insistió en que él no presionó a Daschle para que renunciase, aunque reconoció que mantenerlo en el puesto habría sido contrario al mensaje de "cambio" en la forma de hacer política en Washington.

"No podemos enviar un mensaje a los norteamericanos diciendo que tenemos dos varas de medir: una para gente prominente y otra para gente normal", afirmó el presidente, que sólo un día antes había declarado respaldar "absolutamente" al hombre que debía reformar el sistema sanitario estadounidense.

Daschle renunció ayer ante la presión después de que se descubriese que tuvo que pagar al erario público u$s128 mil por impuestos impagados en años anteriores, entre otras cosas porque no declaró que usó un coche y un chófer que le regaló para su uso un multimillonario donante demócrata.

Fue el tercer alto cargo de la administración Obama que renunció antes de ser confirmado por el Congreso, después del frustrado secretario de Comercio, Bill Richardson, y de Nancy Killefer, que había sido designada como "vigilante" de las cuentas gubernamentales. A pesar de ello, Obama insistió en que su equipo puso "el listón muy alto" en lo que a estándares éticos se refiere.

El presidente aseguró, sin embargo, que el principal problema que tiene en su mesa es la economía, que incluso aseguró que lo mantiene "literalmente" despierto por las noches.

"La única medida de mi éxito como presidente cuando la gente mire atrás en cinco años o en nueve años será, ¿logré arreglar la economía?", aseguró.

En ese sentido, Obama se mostró convencido de que el paquete de estímulo para la economía que él propuso y que actualmente debate el Congreso está más cerca que lejos de la aprobación, a pesar de la oposición de los republicanos, que consideran excesivo el gasto de casi 900.000 millones del erario público.

"Este no va a ser un paquete que deje a todos contentos, pero el principal criterio que tengo es ¿va a poner a la gente a trabajar? Y yo realmente creo que sí", sentenció Obama, que reiteró el ultimátum al Capitolio para que apruebe un plan antes del 16 de febrero.

Entre los aspectos innegociables para él citó "el seguro de desempleo", "la cobertura sanitaria para los que pierdan sus trabajos", los aportes a algunos estados con problemas presupuestarios y el "dar alivio a las familias". A pesar de ello, el presidente admitió que está abierto a cambios en el plan si con ello logra un mayor apoyo republicano, por ejemplo eliminando el favorecer las compras de hierro y acero norteamericanos.

"Estoy de acuerdo en que no podemos enviar un mensaje proteccionista. Quiero ver qué tipo de lenguaje podemos acordar en este asunto", afirmó.

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