Mundo - Guerra narco

Marcha nacional de silencio para detener la violencia narco en México

La convoca el poeta mexicano Javier Sicilia, que se transformó en símbolo de quienes piden justicia, después de que su hijo fuera asesinado. Piden la renuncia del gobernador de Morelos
jueves, 14 de abril de 2011 · 00:00
Sicilia es poeta, novelista, periodista y columnista del reconocido periódico mexicano La Jornada. El lunes 28 de marzo, un grupo de sicarios asesinó a su hijo Juan Francisco, de 24 años. Sus restos aparecieron junto a otras seis personas en Temixco, una ciudad cercana a Cuernavaca, la capital del estado de Morelos. Los siete jóvenes, cuyos cuerpos presentaban señales de tortura, murieron asfixiados, de acuerdo con la Procuraduría General de Justicia de Morelos.

La marcha nacional del silencio culminará el 8 de mayo en el DF mexicano. Reclaman que el presidente de México, el Congreso de la Nación, los partidos políticos, los empresarios, los líderes sindicales y las jerarquías eclesiásticas se comprometan con "su responsabilidad en materia de seguridad pública".

Además, Sicilia demandó que el gobernador del estado de Morelos, Marco Adame Castillo, y los alcaldes de Cuernavaca, Jiutepec y Temixco dejen sus cargos porque "han sido omisos en garantizar la seguridad para la ciudadanía". El poeta aseguró que "los poderes Ejecutivo y Legislativo, estados y municipios han mantenido impune a una parte de la clase política, porque han sido incapaces de independizar al Poder Judicial de la política y con ello protegen intereses y complicidades criminales", según difundió El Universal.

"El esfuerzo que podamos hacer los ciudadanos y algunos gobernantes honestos y comprometidos resulta inútil, estéril, sin jueces, magistrados y ministros que impartan justicia. Hoy son más los incentivos para operar en la ilegalidad que dentro de ella", advirtió.

El escritor mexicano explicó que no sólo la clase política es cómplice de la situación de inseguridad que viven los mexicanos. De hecho, el lema de su movilización incluye a los empresarios, sidicatos y a la Iglesia como blanco de sus reclamos.

"Los empresarios han sido omisos al cuidar sus intereses particulares por encima de los de la gente que hace posible la vida de los pueblos; en tanto que los sindicatos operan no para la defensa de los trabajadores, sino para el clientelismo político", afirmó. Y agregó que "la Iglesia Católica, la mía, ha sido omisa, porque al reducir la vida del espíritu y la marea del amor de Cristo a una pobre moral sexual y al cuidado de la imagen ya muy deteriorada de su institución, ha descuidado el amor y el servicio a los pobres, y semejante a la clase sindical y empresarial de nuestro país, ha buscado el poder, el clientelismo político y la riqueza humillando la palabra", sostuvo.

El columnista de La Jornada ya había asegurado que su última reunión con el presidente Felipe Calderón no lo eximía de sus responsabilidades, por los más de 30 mil muertos contabilizados desde que asumió su puesto. En una entrevista con El Mundo, dejó muy en claro que haber aceptado el encuentro no significa que respalde la gestión. "Su Gobierno tiene 40 mil muertos, ¿qué tranquilidad me puede dar? Como le dije, «usted está tomando un acto de deferencia porque la gente me quiere, porque tengo un vínculo de amistad con su esposa, pero no podemos tener en este país padres que han perdido a sus hijos de primera y padres que han perdido a sus hijos de segunda o de tercera»", aseguraba en aquella oportunidad.

"Estamos hasta la madre de los pinches criminales, de su mala entraña, y que estamos hasta la madre de la corrupción, de la impunidad, de nuestros políticos, de su inferioridad mental, pero no dije nada de pedir que se fuera Calderón... Bueno, Calderón desató la guerra, había que combatir al «narco», eso sí, pero lo ha hecho mal, ha cometido errores. Pero el decir que él es el responsable, que se vaya, no va a cambiar las cosas, los demonios ya se soltaron", afirmó.

En esa nota publicada el domingo 11 de abril, Sicilia confesó que había dejado de lado su carrera literaria. "De verdad no voy a escribir un solo poema más. Es una pena, pero mi fe está basada en una cosa fundamental, que es la palabra encarnada y a mi hijo lo asfixiaron, le quitaron el aliento,