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Dos enfermedades mortales: de la obesidad a la anorexia

Llegó a ser la joven más gorda de Inglaterra, se sometió a una operación de By Pass gástrico y se pasó del otro lado. Hoy su vida corre peligro. El drama y la foto.
viernes, 06 de mayo de 2011 · 00:00
La vida de Malissa Jones dio un giro de 180 grados después de que se sometiera a una operación de by pass gástrico para reducir su estómago y luchar así contra su obesidad. Hasta enero de 2008, la chica de sólo 18 años era la más gorda de Gran Bretaña, pero hoy sufre anorexia nerviosa, perdió un embarazo por mala nutrición y se enfrenta a la muerte por inanición.

"Le diría a cualquiera que quiera perder peso con la cirugía que lo haga de una manera sana. Desearía haberlo hecho yo. La cirugía tiene consecuencias que uno no se imagina", declaró entristecida Jones, de 21 años, según el sitio Daily Mail. Al momento del by pass gástrico, la joven pesaba 215 kilos, lo que obligó a sus médicos a decirle que si no bajaba de peso moriría en cuestión de meses.

Pero la figura que ofrece Jones hoy no es para nada sana: exceso de piel cuelga de su cintura, sus brazos y su torso, y hay sombras marrones bajo sus ojos, lo que no deja ni rastros de la cara sonriente y redonda que tenía hace tres años. La chica pesa 50 kilos, lo que implica una disminución drástica y poco sana de peso.

Al principio, la vida se renovó para Malissa, una adolescente oriunda de Selby, en North Yorkshire. En los primeros meses desde la operación, la chica perdió la mitad de su masa corporal, empezó a disfrutar de la vida nocturna y hasta consiguió novio, un peón de campo de 22 años llamado Chris Robottom.

La pareja se enteró que iba a tener un bebé, pero Malissa tuvo que ser sometida a una cesárea al sexto mes de embarazo y su bebé, llamado Harry, murió a la hora de haber nacido. Al parecer, la chica tuvo complicaciones en su hígado debido a que no se estaba alimentando bien, y su hijo estaba desnutrido.

Con el tiempo, la joven pasó de ser "la más gorda" a estar al borde de la muerte debido a que perdió todo interés en alimentarse. "Comer me da malestar físico", explicó la chica, que sólo consume 300 calorías diarias.

"No me estoy matando de hambre deliberadamente, pero en este momento prefiero morirme de hambre a obligarme a comer", señaló Malissa. "Estoy demasiado flaca, y me impresiona mi propio cuerpo. Pero me duele tragar y digerir cualquier cosa me da calambre", expresó.

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