Mundo - Los límites de la TV

Escándalo y controversia por la eutanasia en vivo de un multimillonario británico

Hoy, lunes 13 de junio, la BBC emitirá el suicidio asistido de Peter Smedley, un hotelero de 71 años atendido en diciembre en una clínica especializada en Suiza. El tema remite a Live!. Mirá el trailer del film.
lunes, 13 de junio de 2011 · 00:00
Los límites morales de lo que se debe transmitir o no por la pantalla están hoy en el tapete en el viejo continente.

Hace escaso tiempo atrás, más precisamente en el año 2007, un film como "Live!" (en Argentina, estrenada como "La muerte en vivo"), instalaba la polémicas de los límites que se pueden transpasar o no en la lucha por el rating.

Si bien el film resultaba una exageración del futuro real de la televisión, esta propuesta invitaba a la reflexión acerca de la ética que rige los contenidos televisivos.





En la actualidad, la polémica vuelve ya que la BBC, cadena pública británica, se mantiene firme en su decisión de mantener en la programación de esta noche un polémico documental que muestra el suicidio asistido en una clínica suiza de un millonario británico de 71 años, que padecía una enfermedad neuromotora.

La película, de 60 minutos de duración, sigue el viaje final de Peter Smedley, un rico hotelero de origen australiano, desde la localidad británica de Guernsey en la que vivía hasta la clínica suiza Dignitas, acompañado de su esposa, Christine.

Según el diario The Daily Telegraph, el empresario hotelero británico le puso fin a sus días en diciembre pasado, en el centro de salud Dignitas.

Pero la mayor sorpresa para sus amigos se produjo cuando en el servicio dedicado a su memoria se les unió un equipo de la BBC, que había filmado los últimos momentos de Smedley para un documental del escritor Terry Pratchett, que milita a favor del suicidio asistido.

"Hasta aquel momento no sabíamos que Peter había acudido a Dignitas. Ni tampoco sabíamos de la película, hasta que apareció el equipo que lo había estado filmando", le dijo al mencionado periódico uno de los amigos más íntimos de Smedley.


Sus amigos lo describieron como "un hombre que apreciaba la privacidad, que no le gustaba compartir sus cosas con todo el mundo. Pero sí quería que cambiase la legislación [sobre el suicidio asistido]".

Smedley invitó al realizador del documental, a quien no conocía personalmente, a acompañarlo a él y a su esposa en la clínica de Dignitas, donde bebió el veneno que acabó con su vida.

El realizador, Pratchett, ha hecho campaña a favor de la legalización del suicidio asistido desde que se le diagnosticó un Alzheimer en fase temprana.

En declaraciones a la prensa, Pratchett dijo que estaba seguro de que el hotelero habría decidido vivir algún tiempo más si se le hubiese permitido poner fin a su vida en su propio hogar, en lugar de tener que viajar a Suiza, mientras estaba en condiciones físicas de hacerlo.

El negocio siempre parece estar por sobre todas las cosas y no hace falta hacer futurología para ver cómo, en TV, muchas veces la dignidad queda a un costado.




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