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El gobierno chileno insiste: la educación nunca será gratuita

Los jóvenes desconfían del rumbo que quieren darle al diálogo las autoridades. “Se nos está invitando a lanzarnos a una piscina que no tiene agua”, dijo la dirigente Camila Vallejo.
viernes, 9 de septiembre de 2011 · 00:00
Los estudiantes chilenos actuaron en consonancia con la decisión tomada el miércoles por los gremios docentes, y adelantaron ayer su rechazo al esquema de negociación ofrecido por el presidente Sebastián Piñera para dar término a la huelga que mantienen por tres meses. El gobierno lamentó la determinación, pero volvió a reiterar que Chile no tendrá educación gratuita.

“Se nos está invitando a lanzarnos a una piscina que no tiene agua”, señaló la líder universitaria Camila Vallejo, luego de múltiples asambleas en las casas de estudio del país.
Piñera, con su popularidad en torno a 25%, fustigó la negativa de los estudiantes, respaldada también por los profesores. “Pido buena voluntad”, dijo en un acto en un colegio. “Si alguien quiere perder su año escolar es su decisión”, agregó el mandatario, que encara comicios municipales en 2012 y presidenciales en 2013, con un apoyo del 17 por ciento.

Pero fue el portavoz del gobierno, Andrés Chadwick, quien reafirmó la postura oficial de que “no puede haber educación gratuita para todos”. La declaración de Chadwick, en el marco de tres meses de huelga estudiantil que exige la gratuidad en la enseñanza escolar y universitaria, fue realizada en un encuentro con los corresponsales de medios extranjeros.

El portavoz aseguró que el gobierno se esforzará para que el 40% de las familias más vulnerables obtengan becas que “impliquen o signifiquen lo más cercano a la gratuidad. La gratuidad produce una hiperdemanda por la educación superior, por consiguiente, normalmente la gratuidad esconde en alguna parte una trampa. Claro, entran todos gratis, pero: ¿cuántos salen? Los egresos son bajísimos.”

El fracaso de las negociaciones, debido a que los jóvenes dicen que el esquema de negociación del gobierno no da garantías, coincidió con varias marchas en ciudades como Valparaíso y Concepción, que congregaron a miles de personas.

Las protestas, cruzadas por la huelga de hambre que mantienen hace 51 días dos escolares de 17 años en la capital, tienen como fondo demandas por educación gratuita y de calidad.

Los líderes estudiantiles, que movilizaron a cientos de miles de personas las últimas semanas en todo el país, están dispuestos a aceptar un piso para destrabar el conflicto. “Sería positivo que al menos el 60% de los estudiantes más pobres puedan estudiar becados, que se eleve el financiamiento a las universidades públicas y se acabe con el lucro en la educación”, sostuvo el presidente de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Santiago, Camilo Ballesteros.
La movilización se produjo sin incidentes, salvo una refriega cuando estudiantes secundarios intentaron acercarse a la Plaza Italia y fueron reprimidos por carabineros fuertemente pertrechados.

El gobierno, después de cinco propuestas, aceptó otorgar becas sólo al 40% de los estudiantes más pobres y rechazó eliminar el lucro en todo el sistema escolar.

En Chile la mayoría de las instituciones educativas son privadas y la totalidad de las universidades son pagas con aranceles mensuales que fluctúan entre los 500 y 600 dólares, en un país donde el salario mínimo es de 380 dólares.

Con 17 millones de habitantes, en el país trasandino hay un millón de alumnos en la educación superior, incluidas universidades e institutos técnicos, pero esa amplia cobertura contrasta con las elevadas deudas que los jóvenes deben contraer para financiar sus estudios.