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Benedicto XVI oficia la misa de despedida en la Plaza de la Revolución en La Habana

“Cuba y el mundo necesitan cambios. Se darán sólo en el camino de amor, sembrando reconciliación”, aseguró el Papa.
miércoles, 28 de marzo de 2012 · 00:00
A las 5 de la mañana, hora local, una procesión organizada por la Iglesia Católica partió desde la Catedral hacia la plaza, a unos cinco kilómetros de distancia. En esta jornada, el Pontífice, que se reunirá con Fidel Castro en la tarde de este miércoles 28 de marzo, hablará ante cientos de miles de cubanos en la Plaza de la Revolución. Los disidentes esperan palabras directas sobre cambios en Cuba. Ya en su vuelo hacia México, el viernes 23 de marzo, el Papa instó a Cuba a dejar de lado el marxismo, que "no corresponde ya a la realidad", y a buscar "nuevos modelos".

Como prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, de 1981 a 2005, Joseph Ratzinger combatió a la "Teología de la liberación", que proclamó "la opción preferencial por los pobres" y fue condenada por contaminación marxista. Algunos sacerdotes y muchos laicos apoyaron e incluso se integraron a las guerrillas apoyadas por La Habana en la segunda mitad del siglo pasado.

Benedicto XVI se reunió en privado el martes 27 de marzo durante 40 minutos con Raúl Castro, unas horas después que un alto funcionario de la isla afirmara que "no va a haber una reforma política" en Cuba, un día después de que el Papa llamara a los cubanos a construir "una sociedad abierta y renovada".

Pocas cosas se han filtrado de ese encuentro, salvo que el Papa pidió a Raúl Castro un mayor espacio para la Iglesia, con el fin de que pueda contribuir al bienestar moral y social de todos. También sugirió que el Viernes Santo, día de la crucifixión de Cristo, sea feriado en la isla. Juan Pablo II obtuvo de Fidel Castro que el día de Navidad fuera declarado feriado. Simultáneamente, el secretario de Estado (número dos) de la Santa Sede, cardenal Tarcisio Bertone, acompañado de su "ministro de relaciones exteriores", monseñor Dominique Mamberti, sostuvo un encuentro con el primer vicepresidente cubano, José Ramón Machado Ventura.

"Los numerosos mensajes de carácter humanitario recibidos por el Vaticano y concernientes a personas en dificultades" figuraron entre los temas abordados en esta reunión de trabajo, reconoció el Vaticano .La mañana del martes 27, el Papa había orado ante la imagen de la Virgen de la Caridad del Cobre, patrona nacional, en Santiago de Cuba (sureste de la isla), rogándole por "los cubanos privados de libertad". El tema de los presos políticos es muy sensible en la isla. El Vaticano no programó ninguna reunión con sus familiares, una gran decepción para los círculos opositores.

Ellos esperan que el Papa se exprese de manera mucho más firme en su favor durante la misa de este miércoles. Benedicto XVI, de una manera muy diferente a Juan Pablo II, ha evocado los sufrimientos y aspiraciones de los cubanos, pero siempre en términos genéricos, cuidándose de no intervenir como hubiera podido hacer su predecesor.

"El Papa no es el dueño de las leyes y de las soluciones de un país, no puede intervenir de manera directa. La Iglesia en Cuba enfrenta la situación con mucho realismo y humildad, ella es pobre, no tiene poder y no viene a dar lecciones sobre lo que conviene hacer", explicó el padre Federico Lombardi, vocero de la Santa Sede. El Vaticano subrayó que la visita del Papa tiene un sentido religioso. Sin embargo, la visita ha suscitado numerosas reacciones en el régimen como en los opositores, que denunciaron al menos 150 arrestos para evitar protestas.


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