Mundo - Cumbre de las Américas

Los intereses de Washington que ejercieron presión sobre el debate

El anfitrión colombiano, Juan Manuel Santos, le cedió protagonismo a Barack Obama para empujar un nuevo veto a Cuba y frenar el debate sobre despenalización del consumo de drogas.
domingo, 15 de abril de 2012 · 00:00
Cartagena 2012 es la Cumbre de Barack Obama. Colombia es el país anfitrión, claro, pero el presidente Juan Manuel Santos le cedió –con gusto– el protagonismo a su par de los Estados Unidos. Desde la tapa del diario El Espectador, donde se muestra la foto de unos niños colombianos con fotos de Obama y abrazados a un burro –el símbolo de los demócratas norteamericanos–, bajo el título de “Welcome”, hasta el gran barco alquilado por CNN en Español ubicado a escasos 100 metros de la sede de la Cumbre, marcan que este sexto encuentro de los líderes americanos está signado por los deseos, ideología y búsqueda de Washington.

Que coinciden, está visto, con los deseos del gobierno colombiano que ofrece la hermosa e histórica ciudad de Cartagena de Indias para concretar una suerte de “desagravio” para los Estados Unidos por el “mal momento” que a George W. Bush y a su ALCA le hicieron pasar dos cumbres atrás en la argentina Mar del Plata, bajo la presidencia en ese entonces de Néstor Kirchner. El foro empresario, cerrado por Obama, el local Santos y la presidente brasileña Dilma Rousseff, fue ayer una muestra del “espíritu neoliberal” que rodea esta Cumbre. Allí sólo desentonó el mensaje de la presidenta de Brasil, quien les aclaró a los empresarios, frente a las narices del propio Obama, que no hay que confundir proteccionismo “con la defensa de la economía de los países” en medio de esta severa crisis en los países del Norte.

Otra muestra de este espíritu de equipo entre Bogotá y Washington está dada por la importancia que rodea aquí en Cartagena al encuentro bilateral que mantendrán mañana por la tarde Santos y Obama, en donde el tema principal será la puesta en marcha –al menos Colombia espera conseguir una fecha de despegue–, del Tratado de Libre Comercio (TLC), entre ambos países.

Por lo demás, los Estados Unidos –escoltado por Canadá– logró frenar la declaración final donde 32 de los 34 países participantes proclamaban el ingreso de Cuba a estos foros americanos, así como el reclamo por el final del colonialismo en el continente marcado por la presencia británica en las Islas Malvinas. Una soberanía que, de nuevo, 32 de los 34 países del continente encuentran indiscutible y justa, acompañando el reclamo del gobierno de Cristina Fernández.

Estados Unidos también frenó el debate sobre despenalización del consumo de drogas que plantearon con fuerza varios países centroamericanos, liderados por el derechista Otto Pérez Molina, presidente de Guatemala. Estas naciones querían poner sobre la mesa de debate otras formas de combatir el narcotráfico que tiñe de sangre tanto a estos países como a sus vecinos de México y Colombia. Obama fue terminante: la despenalización no es el camino. Y lo dijo el líder del país líder en el consumo de estupefacientes.

Obama llegó al Caribe colombiano pensando en el frío Washington. En las elecciones presidenciales que tiene como desafío en noviembre próximo. Admitir a Cuba no le dará más votos, pelearse con Gran Bretaña por el tema Malvinas tampoco, así como le restaría votos para la reelección admitir que Brasil –tal como le reclamó Rousseff– ocupe un sillón permanente en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.

Y si no le aportan votos en noviembre. Les cierra las puertas en abril, en la amurallada Cartagena de Indias.

Un recibimiento a todo color

“¡Pero qué lindo!”, dijo la presidenta cuando vio el adorno de frutas y flores que llevaba en la cabeza una mulata que integraba la comitiva que la recibió ayer a la madrugada en el hotel Las Américas Torres del Mar, en un barrio en las afueras de Cartagena.

Después de firmar el libro de huéspedes, se sacó una foto con la mujer. “La habitación le va a encantar porque mira al mar”, comentó el botones cuando la jefa de Estado se retiró a descansar después de recibir un informe del canciller Héctor Timerman.

Entre guayaberas y uniformados con ithacas

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