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¿Qué esconden los gestos? Aquí te explicamos cómo interpretarlos

La periodista y locutora Belén Castellino brinda las claves para entender nuestros gestos.
martes, 18 de noviembre de 2014 · 00:00
ARGENTINA.- En la actualidad, existen al alcance de la mano múltiples formas para expresarse, interactuar y manifestar un modo de pensar. Los teléfonos inteligentes, las redes sociales y los foros, por nombrar algunos, están a la orden del día.

Sin embargo, la conversación 'cara a cara' seguirá siendo la más importante y a la vez, la más complicada. Esta guía a continuación te ayudará a comprender qué esconden algunos gestos y te dirá cuáles conviene usar y cuales desechar.

Tipos de gestos

Se pueden dividir en tres grandes grupos: innatos, adquiridos y regionales.

Dentro de los innatos, que vienen con la genética está el gesto de la succión. También la sonrisa incluso, los bebés sordos y ciegos de nacimiento saben sonreír frente al estímulo adecuado. Y el gesto de negación, que deriva de rechazar el pecho, ladeando la cabeza de izquierda a derecha cuando se está satisfecho.


Los adquiridos, son los que se van incorporando por enseñanza o copia de las personas que nos rodean. Y por último los regionales, que son originados en una región o zona y exclusivos de quienes viven en dicho lugar, ejemplo: el "inclinarse" como señal de respeto en los países orientales.



-Mostrar las palmas abiertas y hacia arriba cuando uno expone una idea, (en movimiento circular, nunca estáticas) es señal de franqueza y transparencia, generando una satisfacción inconsciente de aceptación en el que escucha. Significa: 'Soy sincero, no tengo nada que esconder'.


Por el contrario, esconder las manos, por ejemplo, en los bolsillos, o debajo de la mesa mientras se está hablando, genera la idea de que algo se esconde. Percepción agravada si se tiene la tentación de mover la mano dentro de los bolsillos como jugando con monedas.


-Restregarse las manos, sonarse los dedos, jugar con la lapicera, papelito o cualquier otro elemento, es una señal típica de quien está inseguro, nervioso y trata de no manifestarlo.

-Quien se pone un elemento, por ejemplo la patilla del anteojo, en la boca, cuando se le pide que tome de una decisión, es señal de que no está seguro y que la mente trata de ganar tiempo para decidirse. Y debería ser un punto a aprovechar, para quien expone, de utilizar otra forma de persuasión para convencerlo a su favor.


-En general las manos cerca de la boca, tapándola con uno o más dedos, estirados o doblados es señal de pensamiento negativo. No se está de acuerdo con lo que se está escuchando pero la mano contiene la boca para no expresarlo (como el niño con la mentira).

-El gesto de acariciarse la barbilla, es un gesto de evaluación, de análisis. Ese mismo gesto, pero con el pulgar sosteniendo la barbilla y el índice apuntando hacia arriba, es una señal de evaluación pero negativa, el que escucha desaprueba los argumentos del que habla. Si ese pensamiento negativo se incrementa, alguno de los dedos (casi siempre el dedo medio) rozará o tapará la boca.


-Tocarse o rascarse el lóbulo de la oreja es señal de querer "dejar de escuchar" o "cerrar los oídos" a palabras que nos molestan, nos aburren, o no nos interesan. Las mujeres además, jugarán con sus aros o cabello cercano a la oreja. 

-Frotarse las palmas efusivamente es señal de expectativa positiva frente a un negocio o situación. A mayor velocidad o fuerza, mayor es la ganancia que se espera.

-Frotar el pulgar contra los otros dedos de una misma mano, es señal de que se está pensando en dinero. De allí surge el gesto que se hace cuando se habla de plata: ¿de cuánto hablamos?


-Cruzarse de brazos. Como el guerrero que en épocas antiguas necesitaba utilizar un escudo, para proteger sus órganos vitales más importantes de la agresión de su enemigo, hoy nos cruzamos de brazos "como en escudo" frente a una situación comunicacional que consideramos hostil.


-Manos entrelazadas. Hay una relación concreta entre la altura en la que se sostienen las manos entrelazadas y la actitud negativa. Las manos entrelazadas sobre la mesa, con los codos también apoyados muestran un cierto grado de negatividad, que puede revertirse fácilmente si se destraba a la persona con alguna distracción.



-Por último, famoso gesto de ojiva Así denominado por uno de los padres de la kinésica o estudio del lenguaje no verbal, el antropólogo americano Ray Birdwhistell. El gesto consiste en unir la punta de los dedos de ambas manos formando una especie de triángulo, se considera un gesto positivo que utilizan frecuentemente personas muy seguras de sí mismas, con un alto grado de confianza y poder, y es un gesto muy recomendable utilizarlo para dar una impresión de firmeza por ejemplo de un jefe a sus subordinados, si quiere expresar órdenes claras.

El universo del lenguaje no verbal es casi tan inmenso como la cantidad de posturas o gestos que tenga el ser humano. Por ese motivo, la especialista y perito grafóloga propone un simple ejercicio para poner en práctica. (Especial Minuto Neuquén)

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