Michel Temer, es el presidente interino de Brasil, acusado de traición

Era el vicepresidente de Dilma Rousseff, y hace rato había empezado a practicar su discurso para la ocasión
jueves, 12 de mayo de 2016 · 00:00
BRASIL.- El ex vicepresidente de Brasil, Michel Temer logró su cometido y es ahora el presidente interino de ese país, luego que se suspendiera de sus funciones a Dilma Rousseff. Pero la mandataria había denunciado traición y conspiración en su contra luego que se diera a conocer una grabación en la cual se lo escucha dar por sentado que el parlamento dará luz verde al proceso de impeachment. Esto sería una prueba irrefutable de las maniobras en su contra.

Temer, sin embargo, lo niega. Sus partidarios insisten en que el político de 75 años sólo se estaba preparando, responsablemente, para una eventualidad que terminaría catapultándolo a la presidencia. Y es que según legislación brasileña, el cargo pasa a ser asumido de forma temporal por el vicepresidente con el juicio político en marcha.

¿Quién es entonces el hombre que podría pasar de haber sido una figura fundamentalmente decorativa a convertirse de forma temporal en el mandatario de todos los brasileños?

Descrito públicamente como "superencantador" pero también como "un mayordomo de película de terror", Temer era la principal ficha del centrista Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB) en la coalición que llevó a Rousseff a la presidencia en 2010 y 2014.

El PMDB es, por número de diputados y senadores, el partido más grande de Brasil. Pero no ha tenido candidato propio a la presidencia desde 1994, lo que no ha evitado que sea el partido que más presencia ha tenido en el gobierno federal desde el regreso de la democracia a Brasil hace 30 años.

Y, fiel a su estilo, solamente se retiró de la coalición del gobierno liderado por el izquierdista Partido de los Trabajadores el pasado 29 de marzo, sin que por ello Temer se sintiera obligado a renunciar al cargo de vicepresidente. En una carta enviada a Rousseff seis días después de la apertura del proceso de juicio político, sin embargo, Temer se quejó de no haber sido más que un "vice decorativo" y una víctima de la "desconfianza" y "menosprecio" del gobierno.

Y el tono sentimental de la misiva, que lo colocó en abierto curso de colisión con la presidenta, también terminó obligando a una revaloración de la reputación de político "ponderado", "conciliador", "cerebral" y "tranquilo" cosechada por Temer. "Si bien en la historia moderna brasileña hubo otros roces y tensiones entre presidentes y vicepresidentes, muchos aquí coinciden en que el nivel de hostilidad que alcanzaron Rousseff y Temer es totalmente inusual", hizo notar el corresponsal de BBC Mundo en Brasil, Gerardo Lissardy.

Lissardy también destaca el bajo nivel de apoyo popular con el que cuenta el posible futuro presidente de los brasileños. Efectivamente, según la encuestadora Datafolha, solamente el 2% de la población votaría por Temer en una elección presidencial, mientras que el 60% pide su renuncia. Y un 58% opina que el vicepresidente también debería ser sometido a un juicio político.

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